lunes 2 de noviembre de 2009

En 2010 descenderá el IPC en España. ¿Buena noticia? no. MALA NOTICIA

Mala noticia, porque no me estoy refiriendo al IPC más usual, el Índice de Precios al Consumo, no. Me estoy refiriendo al Índice de Percepción de la Corrupción, en inglés CPI, un índice que establece la TI (Transparency International). La TI es una organización internacional sin ánimo de lucro que lucha contra la corrupción, y que elabora unos informes anuales sobre este particular IPC.

En el último informe de TI sobre el IPC, España ocupaba el puesto 28 a nivel mundial con una nota de 6'5. Un 10 correspondería a un país con una percepción cero de corrupción; un 0 correspondería a un país con una corrupción total. En ese índice que referimos, el país con menos corrupción hoy en día es Dinamarca (con un 9'3), y el país más corrupto actualmente sería Somalia (con un 1'0).

¿Por qué digo que el IPC en España va a bajar? Porque indudablemente los escándalos continuos que durante estos últimos meses (en realidad años) están asaltando las portadas de periódicos y telediarios (y que para alivio de algunos, alcanzan ya a casi todos los partidos y formaciones políticas), han extendido la idea entre los ciudadanos de que España sigue siendo un país de políticos corruptos. Ya no es sólo la Gürtel y sus extensiones por Madrid y Valencia. Son el caso Millet, el caso Alavedra-Prenafeta-Bartomeu, el caso El Ejido, y un largo etc, etc, etc. Ni siquiera Izquierda Unida está libre. Sólo "tiene la suerte" de que detenta el poder en menos lugares, y quizás sólo por ello se ha visto salpicada por menos escándalos. Pero algunos casos en municipios de la provincia de Sevilla, y otros más cercanos (mucho más cercanos), la sitúan al mismo nivel que el resto de partidos. Desgraciadamente la corrupción no es sólo de derechas.

Sin embargo quiero ser optimista. He leído varios documentos en estos últimos días para intentar entender un poco mejor todo esto de la corrupción y sus consecuencias sobre la política. Una de las conclusiones, o más bien ideas, que he sacado es que los casos de corrupción son o parecen ser cada vez más frecuentes porque lo que en realidad ha aumentado es la ética de la ciudadanía. Si antes era lo más usual creer que un político estaba ahí para, sobre todo, sacar provecho, ahora son cada vez más los ciudadanos que creen que la política es, o debe ser, una ocupación digna y limpia, y que los políticos son, o deberían ser, y hay por tanto que exigírselo, dignos y limpios.

Es la idea cada vez más extendida entre la ciudadanía de que es posible un mundo mejor, de que es posible avanzar hacia una justicia universal, la que hace precisamente que se destapen y salten a la luz pública los casos de corrupción. Eso ocurrió por ejemplo durante el franquismo. Corrupción hubo siempre, eso es innegable, pero no fue hasta sus últimos años, que la existencia de una sociedad civil concienciada creó el ambiente necesario para que salieran a la luz pública casos como el de Matesa o Sofico.

Puede que ahora esté ocurriendo lo mismo. Somos los ciudadanos, que creemos que otra política es posible, los que estamos favoreciendo que se destapen cada vez más tantos casos de corrupción. La figura del juez Garzón no sería posible sin esta ciudadanía. Somos muchos los que vemos con alegría cómo se limpia cada día un poco más este asqueroso mundo de tanta gente indeseable, y cómo estamos cada día un poco más cerca de un mundo mejor.

En ese sentido no importa que el año que viene baje la nota del IPC en España. Estamos en el buen camino.

Suscribe la campaña que la UNCAC (United Nations Convention Againts Corruptio) está desarrollando.
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Suscribe la campaña contra la corrupción

domingo 5 de abril de 2009

Miedo; miedos.

El viernes pasado, dentro del programa denominado “Conversaciones en La Central”, tuvo lugar un acto en la Biblioteca Municipal de Córdoba en el que el periodista Isaac Rosa y el diputado Eduardo Madina charlaron sobre “El miedo como forma de control de los ciudadanos en las sociedades democráticas”.

Isaac Rosa escribe a diario en Público y es autor de la novela titulada “El país del miedo”. Eduardo Madina es diputado del PSOE y ha sido víctima de un atentado de ETA. La conversación que mantuvieron, y que resultó de gran interés, giró en torno a los miedos que padecemos en las sociedades desarrolladas actuales; a sus causas y consecuencias.

Esos miedos están muy bien recogidos, de hecho, en la novela de Isaac Rosa, y aunque (para quien lo haya leído) el pusilánime Carlos sea un caso extremo de “ciudadano miedoso”, lo cierto es que a todos nos pasan cosas parecidas a las que a él le suceden, y todos experimentamos miedos muy similares a los suyos. Como dijo Madina, a pesar de que las sociedades desarrolladas ofrecen a sus ciudadanos cada vez un mayor cobijo y protección, una mejor defensa frente a la pobreza, a las enfermedades, a las inclemencias, etc, no deja de ser cierto que la sensación de inseguridad está cada vez más extendida.

¿Cuáles son las razones? Pues indudablemente varias, pero una de ellas es que el poder, el sistema, es el más interesado en la creación y alimentación de esos miedos porque de ello obtiene varios beneficios. Uno es que tiene más posibilidades de control sobre nosotros. Otro es que genera dinero con ello; no en vano el capitalismo comercia con todo.

Quiero hablar aquí de una clasificación de los miedos que mentalmente me hice mientras se desarrollaba la conversación entre Rosa y Madina. Aunque los miedos son muchos y muy diversos, y sin duda no todos entrarían en esta clasificación que propongo, no quiero dejar de exponerla aquí.

Opino que hay tres grandes bloques de miedos: los miedos “cósmicos”, los miedos “psicológicos”, y los miedos “sociológicos”.

Los miedos cósmicos son los miedos que aquejaban al hombre primitivo. No son miedos totalmente desaparecidos en el mundo actual pero son menos frecuentes en nuestras sociedades. Son los miedos que provoca lo desconocido. Eran el pavor producido por el rayo, por el trueno, por los terremotos, por los eclipses, por fenómenos que ahora sabemos naturales, es decir, cuyas causas y posibles efectos conocemos perfectamente, pero que antaño parecían capricho de terribles dioses o demonios.

Ahora ya no tenemos miedo al rayo; en todo caso tenemos miedo a sufrir la mala suerte de que uno nos caiga encima. El rayo ya no es una fuerza maligna; en todo caso fatal.
Entra también en este grupo, desde mi punto de vista, uno de los miedos clásicos, si no el miedo por antonomasia, y me refiero al miedo a la muerte. Creo que hoy en día no se tiene tanto miedo a la muerte. A lo que se tiene miedo es al tránsito. Quiero decir que casi nadie en estos tiempos tiene miedo a lo que viene después de nuestra muerte: o es la nada, o es al menos un lugar apacible. Varias encuestas han puesto de manifiesto que ni siquiera los católicos practicantes creen hoy en día en el infierno.

Así pues, creo que estos miedos cósmicos van desapareciendo de nuestro imaginario. Pero no sucede lo mismo con los otros dos grupos de miedos.

Los miedos psicológicos son los miedos que surgen desde nuestro interior. Son aquellos que o bien no tienen una causa real o están enfermizamente magnificados por nuestra mente. Son en algunas ocasiones más que miedos, fobias. Son el miedo a los perros, a las serpientes, a las arañas, ratas y bichos asquerosos en general; son la claustrofobia, la agorafobia, el miedo a hablar en público, el vértigo o el miedo a las alturas, etc, etc, etc. Son miedos que están en nosotros porque existe un conflicto no resuelto, un desequilibrio interno en nuestra mente. Son de alguna manera causados por una falta de armonía o una mala integración del individuo en su entorno. Tienen a veces origen en la infancia; en por ejemplo, una relación con los padres provocadora de inseguridad. Y también tienen, a menudo, una relación directa con conflictos relacionados con la sexualidad. En todo caso son, como digo, provocados por una falta de equilibrio personal.

El tercer bloque es el de los miedos sociológicos. Es el miedo a los demás en general, a los que son diferentes. Aquí entran: el miedo al extranjero, particularmente al inmigrante, el miedo al negro, o al sudamericano, al indígena, el miedo a los grupos de jóvenes, el miedo a los hinchas del otro equipo. También el miedo a que nos roben, a que nos asalten, el miedo a que entren en nuestra casa. El miedo a pasar por un barrio desconocido.

Así como antes me refería a miedos provocados por una falta de armonía psicológica, estos últimos miedos a los que me refiero ahora creo que son producidos por una falta de armonía social. Es por eso por lo que soy pesimista y creo que los “miedos sociológicos” no sólo no van a desaparecer sino que van a más. Y es que las sociedades actuales están cada vez más desequilibradas; las injusticias y desigualdades son cada vez más evidentes; los conflictos entre grupos sociales cada vez más persistentes.

Y así seguirá siendo porque este sistema, el capitalismo, es esencialmente injusto y generador de conflicto.

¿Qué pensáis?

jueves 2 de abril de 2009

La Justicia y la justicia

¿De qué se ríen estos capullos? Un par de noticias leídas últimamente me mueven a hacer unos comentarios sobre la Justicia, y también sobre la justicia.

De estas dos palabras, la primera, con su inicial bien mayúscula y su historia todo pompa y artificio, resulta lejana y extraña, cuando no arbitraria, para el común de los mortales; desde luego para el pueblo llano, que difícilmente la entiende y comparte. Con esta “Justicia” me estoy refiriendo a esa institución del Estado que se encarga de la aplicación de las leyes y que tiene por oficinas los juzgados.

La segunda, en cambio, esa “justicia” escrita sólo con minúsculas, tan bajita y prudente, es por contra una de las palabras más grandes y más bonitas, y uno de los conceptos más importantes que ha alumbrado el género humano. Distinguir y hacer lo justo, conocer lo que está bien, es algo que para mi ha sido siempre guía y fiel de mi conducta. No puedo soportar sin dolor el ver como se comete alguna injusticia a mi lado. Y no puedo aceptar para mi propio interés cualquier beneficio, sea grande o pequeño, si sé que procede de algo “que no está bien”.

Me gusta pensar que yo soy uno de esos que nunca se venderían. No sé lo qué haría si me ofrecieran un millón de dólares por acostarme con alguien (por ponerme en el papel de Demi Moore en la película “Una proposición indecente”) pero sí sé lo que haría si estuviera en la misma situación de Nicolas Cage en “Te puede pasar a ti”. En esta película, un poco tonta la verdad sea dicha, un policía de barrio se ve obligado por su ética a compartir con una camarera un premio millonario que ha ganado en la lotería (a pesar del desencuentro y luego divorcio de su mujer que su decisión provoca), porque el día anterior, al faltarle unas monedas para la propina, le propuso a la camarera (Bridget Fonda) la mitad de su boleto de la bonoloto. Yo, como él, no podría vivir el resto de mi vida, aún en la mayor de las abundancias, sin envenenar mi sueño al recordar que hubo una ocasión en que no hice lo justo ensuciando mi propia palabra.

Pero a lo que iba, que no era esto. El sábado pasado leí una noticia que me animó el día, lo confieso. De hecho me hizo pensar que a veces la Justicia intenta acercarse a la justicia. ¿Lo conseguirá? Fue en el diario Público, y el titular decía: “Querella española por la prisión de Guantánamo. La fiscalía examina la demanda criminal presentada ante Garzón contra el equipo jurídico de Bush. Los abogados esgrimen que la tortura es un delito contra la comunidad internacional”. En ella se daba cuenta de la presentación de una querella por parte de varios abogados ante la Audiencia Nacional contra varios de los asesores de Bush. Estos señores son los ideólogos y constructores del basamento (i)legal que ha dado sostenimiento al uso de la tortura por el ejercito norteamericano y a la creación de una de las mayores barbaries cometidas en este mundo desde el nazismo para acá, cual ha sido la prisión de Guantánamo.
No sé si llegaremos a ver a estos tipos en el banquillo pero saber que quizás pudiera llegar a ocurrir me hizo recuperar un poco de fe en la Justicia.

Granados indicándole al juez lo que tiene que hacerLa segunda noticia, en cambio, me hace descreer de nuevo de todo lo que se cuece en tan altos tribunales. Un titular, en el mismo periódico, decía: “El número tres de Aguirre se reunió en secreto con el nuevo juez del caso Gürtel”. Y digo yo que los jueces son personas como otras cualquiera, y que tienen derecho a andar por la calle, a charlar y a comer con quien quieran, pero que a estas alturas el juez que va a juzgar la corrupción dentro del Partido Popular se reúna y coma con Francisco Granados me hace pensar, no puedo evitarlo, que la Justicia no dejará nunca de ser “un cachondeo” mientras haya jueces (y se salvan muy pocos) como los que tenemos en este país.

domingo 22 de marzo de 2009

Día Internacional de la Poesía

El 21 de Marzo, el día en que normalmente da comienzo la primavera en el hemisferio norte, fue declarado por la UNESCO en el año 2000 como el Día Internacional de la Poesía.

Probablemente queden pocos días en el calendario que no hayan sido proclamados Días Internacionales de algo. Por otra parte, celebrar durante un solo día al año aquello que se pretende ensalzar o reivindicar, sería estúpido por nuestra parte. Así que, un descreído como yo, no puede darle a este Día Internacional de la Poesía más trascendencia de la que tiene. No obstante, se me ocurre que puede ser una buena ocasión para traerla aquí, y para recordar que no seríamos nada, o que al menos algo muy importabte nos faltaría, sin la Poesía.

Reproduzco tres poemas de tres grandes poetas como son: Cernuda, Machado y Neruda. Cada uno de ellos se acompaña de un enlace donde pueden ser escuchados en versión recitada (los de Cernuda y Machado) o cantada (el de Neruda). En este último caso por la pareja de cantautores: Olga Manzano y Manuel Picón.
Disfrutadlos.

LUIS CERNUDA

Si el hombre pudiera decir lo que ama,
Si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
Como una nube en la luz;
Si como muros que se derrumban,
Para saludar la verdad erguida en medio,
Pudiera derrumbar su cuerpo, dejando sólo la verdad de su amor,
La verdad de sí mismo,
Que no se llama gloria, fortuna o ambición,
Sino amor o deseo,
Yo sería aquel que imaginaba;
Aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
Proclama ante los hombres la verdad ignorada,
La verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
Cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
Alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina,
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
Y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
Como leños perdidos que el mar anega o levanta
Libremente, con la libertad del amor,
La única libertad que me exalta,
La única libertad porque muero.

Tú justificas mi existencia:
Si no te conozco, no he vivido;
Si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.

(escuchar su recitado en la voz del propio Luis Cernuda)


ANTONIO MACHADO

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas! ...
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
—La tarde cayendo está—.
«En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día,
ya no siento el corazón.»

Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
«Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada.»

(escuchar su recitado en la voz de F. Fernán Gómez)


PABLO NERUDA

Tu risa

Quítame el pan, si quieres,
quítame el aire, pero
no me quites tu risa.

No me quites la rosa,
la lanza que desgranas,
el agua que de pronto
estalla en tu alegría,
la repentina ola
de plata que te nace.

Mi lucha es dura y vuelvo
con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mi todas
las puertas de la vida.

Amor mío, en la hora
más oscura desgrana
tu risa, y si de pronto
ves que mi sangre mancha
las piedras de la calle,
ríe, porque tu risa
será para mis manos
como una espada fresca.

Junto al mar en otoño,
tu risa debe alzar
su cascada de espuma,
y en primavera, amor,
quiero tu risa como
la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa
de mi patria sonora.

Ríete de la noche,
del día, de la luna,
ríete de las calles
torcidas de la isla,
ríete de este torpe
muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro
los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van,
cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca
porque me moriría.


Canción de Olga Manzano y Manuel Picón

domingo 15 de marzo de 2009

El capitalismo del desastre, o el desastre del capitalismo

EL ROTO: Alfombra roja
Estamos en crisis. El sistema está en crisis. Y si no, que se lo pregunten a alguno de los más de 3 millones de parados que hay actualmente en España (18 millones en Europa). Después de un periodo de vacas gordas más prolongado que en otras ocasiones, llegaron las vacas flacas. ¿Acaso había alguien que no lo supiera? Todos lo sabían; repito, todos lo sabíamos. Es algo inherente al sistema capitalista. A menudo nos gustaría ignorarlo. Sobre todo le gustaría ignorarlo a ellos, a esos que cada minuto que pasa se enriquecen un poco más (aún en tiempo de crisis) sacando el máximo beneficio de este sistema que, como ya dijo alguien, está basado en la explotación del hombre por el hombre.
Así que no, no debemos ignorarlo: el capitalismo es un sistema económico que lleva dentro de sí la semilla del mal, porque está construido sobre un deseo de enriquecimiento personal egoísta, obtuso y esquilmador que en el mejor de los casos, si no acaba con el planeta tierra tras exprimirlo como una fruta madura, acabará previamente consigo mismo auto destruyéndose tras llevar a la miseria a cientos de millones de personas por todo el mundo.
Estoy releyendo estos días el grande y magnífico libro de Naomi Klein titulado “La doctrina del shock, o el auge del capitalismo del desastre”. Setecientas páginas de clara y detallada exposición de por dónde y a dónde nos está llevando la ideología del “capitalismo neocon” y del ultraliberalismo de la escuela de Chicago. En este libro, tan extenso como ameno de leer, se nos detalla paso a paso cómo los “Chicago boys” de Milton Friedman fueron poniendo en práctica sus experimentos de capitalismo ultraliberal en países como Chile, Bolivia, Argentina, la Gran Bretaña de Thatcher, la Polonia post comunista, la Rusia de Yeltsin, etc, etc, hasta llegar al caso más salvaje y sangrante del Irak invadido tras “la guerra de Bush”.
Este caballerete, de unos escasos 1,60 metros de altura, ha sido probablemente uno de los hombres que más daño ha hecho a este mundo. Y me atrevo a afirmar que esto es así aunque le hayan otorgado un premio Nobel. Porque ¿qué ha venido a decir este hombre?, de hecho ¿qué clase de ideas ha conseguido extender como si fueran ciencia (como a él y a los suyos les gustaba decir) entre los que gobernaban este sistema?: que el mercado es sagrado, que hay que eliminar todas las regulaciones y las intervenciones del estado, que el interés propio, el deseo de máximos beneficios personales, es la mejor vía para el progreso global.
Pero ¿qué significa el progreso global para estos señores?. Cuando hablan de progreso global imagina uno que se refieren a movimientos de capital, a Producto Interior Bruto, a réditos, a cifras cada vez más elevadas de ganancias para unos cuantos, cuando lo que se esconde tras ello es una desigualdad social cada vez más pronunciada (reconocida por todas las instituciones internacionales), a una concentración cada vez mayor de la riqueza en menos manos y a una miseria cada vez más extendida. Todo ello en el contexto de un mundo cada vez más cerca del abismo por sobrexplotación, contaminación y muerte (las guerras dan mucho dinero).
Los máximos dirigentes políticos de este mundo andan ahora reunidos intentando reinventar un capitalismo más humano. ¿Es ello posible?.
En fin, a la espera de un tiempo mejor en que seamos capaces de volver a soñar y a intentar construir un sistema económico no basado en la explotación de hombres por hombres ni en el engaño del crecimiento como única forma de progreso, cruzo los dedos para que por lo menos esos que mandan pongan un mínimo de orden y freno a este desaguisado. Y por supuesto, mientra tanto: LA CRISIS, QUE LA PAGUEN ELLOS.

sábado 7 de marzo de 2009

Lo que puede el amor


Anoche vi una magnífica película de Philippe Claudel. Una digna muestra del mejor cine francés (¡cómo nos alimenta el buen cine! ¿verdad?). Fue en la Filmoteca. Aquí tenéis el enlace a la hoja de sala. Su título, que dejo en su lengua original, pues no hace falta traducirlo y resulta tan sugerente así, es: “Il y a longtemps que je t’aime”. Espero que más adelante se pueda ver en los cines comerciales.

El amor (la peli no trata del amor de pareja sino del paternofilial), tiene muchos enemigos. Uno de ellos es sencillamente implacable; no hay casi nada que hacer contra él. Es negro y todo lo engulle. Pero a pesar de ello hay esperanza, pues también es cierto que el amor todo lo puede.

Dos hermanas, que han estado quince años alejadas, muerta la una para la otra tras el ingreso en prisión de una de ellas por un terrible suceso, se reencuentran y lentamente reconstruyen el maravilloso mundo y la intensa relación que las unió en la infancia. Con un ritmo calmado, pausado, con abundancia de escenas intencionadamente cortadas en su evolución, Claudel consigue trasmitirnos esa lenta apertura de los corazones que a veces ocurre en la vida. El resultado final, tras las confesiones y el desvelamiento de la verdad, es una intensa y liberadora catarsis materializada en un abrazo (¡cómo nos alimentan los buenos abrazos! ¿verdad?) que humedeció la vista a más de uno. La mía al menos, lo confieso, se humedeció.

La historia es terrible, terrible como muy pocas lo son. Alguien, en un comentario a mi entrada sobre “Revolutionary road” dijo que esa película era dura, y mencionó el horror de la rutina. Y es cierto. En esta que ahora comento no hay rutina ninguna, pero el dolor es de tal calibre, que difícilmente se puede sobrevivir a algo así.

No dejéis de verla si tenéis ocasión. Siempre que no os asusten los sentimientos intensos.

domingo 1 de marzo de 2009

Nucleares NO. Gracias

Los defensores de la energía nuclear están de ofensiva. En realidad llevan de ofensiva desde hace varios años.

Después de una moratoria de facto en la mayor parte de los países industrializados ocurrida tras el accidente de Chernobyl, la escusa de la lucha contra el cambio climático está envalentonando a los pronucleares. Lo último, las manifestaciones de Felipe González sumándose a este carro. Nos dice el anterior presidente socialista: "Se me interpretará que defiendo la energía nuclear. Se puede pensar que creo que es más razonable que otros usos, pero ese no es el problema. No estoy diciendo que se use, sino que se discuta". Y digo yo: ¿por qué tiene miedo a decir lo que piensa?, y si no es así como piensa ¿para qué quiere que volvamos a discutir sobre la energía nuclear?

Este país ha llegado a un acuerdo tácito sobre la conveniencia del desarrollo de las energías limpias y un consecuente y paulatino abandono de las energías contaminantes de origen fósil, así como de la tan peligrosa energía nuclear.

El actual gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ganó las últimas elecciones con un programa que incluía esta posición, pero parece que está soportando fuertes presiones para desembarazarse de las promesas hechas en este sentido.

Como caso concreto tenemos la central nuclear de Garoña. El próximo mes de julio concluye el permiso de explotación de esta central obsoleta y aquejada de graves problemas de seguridad que lleva funcionando desde el año 1971.

El Ministerio de Industria y el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) se están planteando alargar la vida de la central nuclear durante 10 años más. Con ello alcanzaría una vida útil de 50 años, pero se agravaría el riesgo de accidente nuclear por los graves problemas de seguridad que la aquejan.

Ecologistas en Acción ha iniciado un ciberacción consistente en el envío de un carta al presidente del gobierno pidiéndole que no se renueve su licencia de explotación y se proceda al cierre definitivo.
Si estás de acuerdo, súmate a esta acción en la página de Ecologistas en Acción.