En el último informe de TI sobre el IPC, España ocupaba el puesto 28 a nivel mundial con una nota de 6'5. Un 10 correspondería a un país con una percepción cero de corrupción; un 0 correspondería a un país con una corrupción total. En ese índice que referimos, el país con menos corrupción hoy en día es Dinamarca (con un 9'3), y el país más corrupto actualmente sería Somalia (con un 1'0).¿Por qué digo que el IPC en España va a bajar? Porque indudablemente los escándalos continuos que durante estos últimos meses (en realidad años) están asaltando las portadas de periódicos y telediarios (y que para alivio de algunos, alcanzan ya a casi todos los partidos y formaciones políticas), han extendido la idea entre los ciudadanos de que España sigue siendo un país de políticos corruptos. Ya no es sólo la Gürtel y sus extensiones por Madrid y Valencia. Son el caso Millet, el caso Alavedra-Prenafeta-Bartomeu, el caso El Ejido, y un largo etc, etc, etc. Ni siquiera Izquierda Unida está libre. Sólo "tiene la suerte" de que detenta el poder en menos lugares, y quizás sólo por ello se ha visto salpicada por menos escándalos. Pero algunos casos en municipios de la provincia de Sevilla, y otros más cercanos (mucho más cercanos), la sitúan al mismo nivel que el resto de partidos. Desgraciadamente la corrupción no es sólo de derechas.
Sin embargo quiero ser optimista. He leído varios documentos en estos últimos días para intentar entender un poco mejor todo esto de la corrupción y sus consecuencias sobre la política. Una de las conclusiones, o más bien ideas, que he sacado es que los casos de corrupción son o parecen ser cada vez más frecuentes porque lo que en realidad ha aumentado es la ética de la ciudadanía. Si antes era lo más usual creer que un político estaba ahí para, sobre todo, sacar provecho, ahora son cada vez más los ciudadanos que creen que la política es, o debe ser, una ocupación digna y limpia, y que los políticos son, o deberían ser, y hay por tanto que exigírselo, dignos y limpios.
Es la idea cada vez más extendida entre la ciudadanía de que es posible un mundo mejor, de que es posible avanzar hacia una justicia universal, la que hace precisamente que se destapen y salten a la luz pública los casos de corrupción. Eso ocurrió por ejemplo durante el franquismo. Corrupción hubo siempre, eso es innegable, pero no fue hasta sus últimos años, que la existencia de una sociedad civil concienciada creó el ambiente necesario para que salieran a la luz pública casos como el de Matesa o Sofico.
Puede que ahora esté ocurriendo lo mismo. Somos los ciudadanos, que creemos que otra política es posible, los que estamos favoreciendo que se destapen cada vez más tantos casos de corrupción. La figura del juez Garzón no sería posible sin esta ciudadanía. Somos muchos los que vemos con alegría cómo se limpia cada día un poco más este asqueroso mundo de tanta gente indeseable, y cómo estamos cada día un poco más cerca de un mundo mejor.
En ese sentido no importa que el año que viene baje la nota del IPC en España. Estamos en el buen camino.
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