La verdad es que el libro me ha resultado interesante y ameno. La obra se compone de tres conferencias dadas por Oz durante el transcurso aproximado de un año un poco después de los atentados a las torres gemelas de Nueva York. De estas tres conferencias, es la primera la que aborda el tema del fanatismo. Las otras dos, que no voy a comentar, tratan del conflicto palestino-israelí la segunda, y del compromiso, y placer, del escritor con su escritura, la tercera.
Y bien, como he dicho me resultó muy interesante esta sencilla aproximación al hecho del fanatismo (porque no hay que olvidar que se trata de una conferencia) pero hay varias cuestiones con las que no estoy del todo de acuerdo.
Dice Amos Oz que: ”El fanatismo es más viejo que el islam, que el cristianismo, que el judaísmo. Más viejo que cualquier Estado, gobierno, o sistema político. Más viejo que cualquier ideología o credo del mundo. Desgraciadamente, el fanatismo es un componente siempre presente en la naturaleza humana”. Y también: "el fanatismo se encuentra arraigado en cualquier país, bajo cualquier sistema social o grupo político”. Pero yo no estoy de acuerdo con eso.
Tiene razón Oz cuando nos dice que no sólo hay fanatismo en determinados movimientos islamistas con muchos seguidores actualmente en los países musulmanes sino que lo hay también, aunque con diferente expresión, en algunos grupos ideológicos en los países occidentales, o incluso en otros tiempos y lugares. Pero no acepto que el fanatismo sea connatural al hombre, o que se dé bajo cualquier sistema social o político.
Buscando en la wikipedia una definición del fanatismo me encontré con un muy interesante artículo que dedica un apartado a explicar las razones psicológicas de su formación.
Por ejemplo, para Adler, el fanatismo es una compensación de un sentimiento de inferioridad que niega la razón al otro.
Para Freud, que lo explicó en El malestar de la cultura, el hombre se encuentra escindido entre dos tendencias contrarias: el ansia de felicidad y el ansia de seguridad. Nuestra conciencia de individuos es la causa de que nos sintamos solitarios, así como la corporalidad es la fuente de males como las enfermedades. Por eso, para buscar la felicidad puede imponerse la exigencia de abolir ambas facetas. La conciencia de la individualidad se suprime mediante la atenuación de la conciencia del yo, por una parte, y mediante la acentuación del sentimiento de pertenencia a lo otro. Para lo primero sirve el alcohol y otras drogas, el éxtasis sexual, etc. Para lo segundo se procede a la adhesión incondicional a sectas y facciones totalitarias políticas o religiosas, la entrega a un líder o a un amante posesivo.
En relación a la abolición de la segunda faceta, la conciencia corporal, ésta se disminuye mediante la reducción de las vivencias corporales y la desvalorización del mundo en donde la vida corporal se desarrolla. (No voy a comentar este tema que será motivo, quizás, de otra reflexión futura en este blog).
Por último, también recoge la wikipedia lo que nos dice Erich Fromm sobre el fanatismo, que intentó explicar aunando psicología y sociología. Su enfoque se resume en el conocido título de su libro El miedo a la libertad, según el cual, todo fanatismo es un intento regresivo de escapar del surgimiento del individuo y la libertad, debido al miedo que ello causa. El miedo se da ante la angustiosa sensación de separación y aislamiento (soledad) al crecer, que no se resuelve de una manera sana estableciendo vínculos afectivos horizontales con los demás. Se trata, en suma, de la incapacidad de amar.
Así pues el fanatismo es causado principalmente por la ignorancia y por el miedo. En una sociedad donde no existieran ni el miedo ni la ignorancia, sería poco probable el surgimiento de los fanáticos.
Ahora voy a referirme al segundo término presente en el título de este post. Y lo voy a hacer para intentar dejar bien claro que fanatismo y radicalismo, a pesar de su frecuente confusión y uso indiscriminado, son dos cosas totalmente distintas (iba a decir radicalmente distintas).
No puedo negar que esta confusión está en el mismo diccionario de la RAE donde encontramos tres acepciones del término; a saber:
1. m. Cualidad de radical.
2. m. Conjunto de ideas y doctrinas de quienes, en ciertos momentos de la vida social, pretenden reformar total o parcialmente el orden político, científico, moral y aun religioso.
3. m. Modo extremado de tratar los asuntos.
Así pues, vemos que la tercera definición ha venido a aceptar y dar por bueno el uso que la mayoría de la gente ha terminado por dar a este término. Tanto es así, que quizás actualmente sea el más usual. Sin embargo quiero reivindicar yo una vuelta a su significado primigenio. Éste es por ejemplo el que le valió a Marx decir que “Ser radical, es tomar las cosas por la raíz”. Opino yo que, efectivamente, la mejor manera de abordar los asuntos es la de ser radical, porque eso es afrontar la causa, el fundamento y la razón de los problemas.
Por ejemplo me considero radical, y no creo que la tan altamente valorada expresión de “en el término medio está la virtud” sea acertada por principio. No puede serlo, pues si lo fuera, la presencia frente a nosotros de cualquier fanático o de cualquier ignorante habría de llevarnos a aceptar que no tenemos del todo la razón y de que deberíamos encontrar el punto medio respecto a sus opiniones para un acuerdo.
Y bien, como he dicho me resultó muy interesante esta sencilla aproximación al hecho del fanatismo (porque no hay que olvidar que se trata de una conferencia) pero hay varias cuestiones con las que no estoy del todo de acuerdo.
Dice Amos Oz que: ”El fanatismo es más viejo que el islam, que el cristianismo, que el judaísmo. Más viejo que cualquier Estado, gobierno, o sistema político. Más viejo que cualquier ideología o credo del mundo. Desgraciadamente, el fanatismo es un componente siempre presente en la naturaleza humana”. Y también: "el fanatismo se encuentra arraigado en cualquier país, bajo cualquier sistema social o grupo político”. Pero yo no estoy de acuerdo con eso.
Tiene razón Oz cuando nos dice que no sólo hay fanatismo en determinados movimientos islamistas con muchos seguidores actualmente en los países musulmanes sino que lo hay también, aunque con diferente expresión, en algunos grupos ideológicos en los países occidentales, o incluso en otros tiempos y lugares. Pero no acepto que el fanatismo sea connatural al hombre, o que se dé bajo cualquier sistema social o político.
Buscando en la wikipedia una definición del fanatismo me encontré con un muy interesante artículo que dedica un apartado a explicar las razones psicológicas de su formación.
Por ejemplo, para Adler, el fanatismo es una compensación de un sentimiento de inferioridad que niega la razón al otro.
Para Freud, que lo explicó en El malestar de la cultura, el hombre se encuentra escindido entre dos tendencias contrarias: el ansia de felicidad y el ansia de seguridad. Nuestra conciencia de individuos es la causa de que nos sintamos solitarios, así como la corporalidad es la fuente de males como las enfermedades. Por eso, para buscar la felicidad puede imponerse la exigencia de abolir ambas facetas. La conciencia de la individualidad se suprime mediante la atenuación de la conciencia del yo, por una parte, y mediante la acentuación del sentimiento de pertenencia a lo otro. Para lo primero sirve el alcohol y otras drogas, el éxtasis sexual, etc. Para lo segundo se procede a la adhesión incondicional a sectas y facciones totalitarias políticas o religiosas, la entrega a un líder o a un amante posesivo.
En relación a la abolición de la segunda faceta, la conciencia corporal, ésta se disminuye mediante la reducción de las vivencias corporales y la desvalorización del mundo en donde la vida corporal se desarrolla. (No voy a comentar este tema que será motivo, quizás, de otra reflexión futura en este blog).
Por último, también recoge la wikipedia lo que nos dice Erich Fromm sobre el fanatismo, que intentó explicar aunando psicología y sociología. Su enfoque se resume en el conocido título de su libro El miedo a la libertad, según el cual, todo fanatismo es un intento regresivo de escapar del surgimiento del individuo y la libertad, debido al miedo que ello causa. El miedo se da ante la angustiosa sensación de separación y aislamiento (soledad) al crecer, que no se resuelve de una manera sana estableciendo vínculos afectivos horizontales con los demás. Se trata, en suma, de la incapacidad de amar.
Así pues el fanatismo es causado principalmente por la ignorancia y por el miedo. En una sociedad donde no existieran ni el miedo ni la ignorancia, sería poco probable el surgimiento de los fanáticos.
Ahora voy a referirme al segundo término presente en el título de este post. Y lo voy a hacer para intentar dejar bien claro que fanatismo y radicalismo, a pesar de su frecuente confusión y uso indiscriminado, son dos cosas totalmente distintas (iba a decir radicalmente distintas).
No puedo negar que esta confusión está en el mismo diccionario de la RAE donde encontramos tres acepciones del término; a saber:
1. m. Cualidad de radical.
2. m. Conjunto de ideas y doctrinas de quienes, en ciertos momentos de la vida social, pretenden reformar total o parcialmente el orden político, científico, moral y aun religioso.
3. m. Modo extremado de tratar los asuntos.
Así pues, vemos que la tercera definición ha venido a aceptar y dar por bueno el uso que la mayoría de la gente ha terminado por dar a este término. Tanto es así, que quizás actualmente sea el más usual. Sin embargo quiero reivindicar yo una vuelta a su significado primigenio. Éste es por ejemplo el que le valió a Marx decir que “Ser radical, es tomar las cosas por la raíz”. Opino yo que, efectivamente, la mejor manera de abordar los asuntos es la de ser radical, porque eso es afrontar la causa, el fundamento y la razón de los problemas.

No tenemos que llegar a ningún acuerdo con la ignorancia o el fanatismo. Por ejemplo en una entrada anterior de este blog mencioné a los creacionistas; ¿es que tengo que llegar a alguna clase de acuerdo con ellos? NO, radicalmente NO. Y como este hay otros miles de asuntos.
Existe una tendencia muy peligrosa en el seno de la progresía occidental a relativizar todas nuestras anteriores posiciones por considerar que podrían ser consideradas dogmáticas. Es cierto que han existido el imperialismo, el europeísmo (europa como centro del mundo), el antropocentrismo, el “socialismo real”, y un largo etcétera de centrismos y/o creencias de superioridad equivocadas. Pero ¿nos debe llevar eso a renunciar a defender nuestras convicciones? ¿tengo que aceptar que la ablación es una costumbre cultural respetable que practican otros pueblos?, o ¿tengo que aceptar que en la escuela pública se enseñen barbaridades acientíficas porque todavía un considerable porcentaje de la población siga bajo la influencia y el control de la amoral y corrupta Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana? Si no lucho contra ello con convicción y seguro de las razones que me amparan, el mundo no va a mejorar nunca.
Basta de relativismo moral y político. Hay cosas que están bien; hay cosas que son inaceptables. Debemos separar radicalmente unas de otras.
Existe una tendencia muy peligrosa en el seno de la progresía occidental a relativizar todas nuestras anteriores posiciones por considerar que podrían ser consideradas dogmáticas. Es cierto que han existido el imperialismo, el europeísmo (europa como centro del mundo), el antropocentrismo, el “socialismo real”, y un largo etcétera de centrismos y/o creencias de superioridad equivocadas. Pero ¿nos debe llevar eso a renunciar a defender nuestras convicciones? ¿tengo que aceptar que la ablación es una costumbre cultural respetable que practican otros pueblos?, o ¿tengo que aceptar que en la escuela pública se enseñen barbaridades acientíficas porque todavía un considerable porcentaje de la población siga bajo la influencia y el control de la amoral y corrupta Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana? Si no lucho contra ello con convicción y seguro de las razones que me amparan, el mundo no va a mejorar nunca.
Basta de relativismo moral y político. Hay cosas que están bien; hay cosas que son inaceptables. Debemos separar radicalmente unas de otras.