
Me gusta el diario Público. Creo que es un periódico que ayuda a construir tanto el conocimiento en general como el pensamiento crítico en particular. En sus páginas nunca ha habido espacio, por ejemplo, para la usual sección de horóscopos presente en la mayoría de otros periódicos.
Algunos pensarán que se trata sólo de un poco de divertimento al que no se le debe dar mayor importancia. No opino así. Ese juego con el pensamiento mágico y la superstición sólo ayuda a mantener lo irracional en nuestro pensamiento.
Me gusta también “el Público” porque, a diferencia de otros diarios, mantiene desde su fundación una sección fija relativamente importante dedicada a la Ciencia, sección que cuenta con colaboradores habituales de la talla de Delibes (hijo), Bermúdez de Castro, Carlo Frabetti, etc.
Yo sé que cada uno tiene sus preferencias al leer un periódico. Hay por ejemplo quien aterriza directamente en las páginas de Deportes (no sabría explicar por qué, pero hace muchos años que yo perdí todo interés en esta materia; por cierto ¿cómo va el mundial? Ni se os ocurra responder).
Hay otros que buscan rápidamente en el periódico las páginas de Economía, Dinero, etc (tampoco es mi caso; confieso mi usual falta de interés por esta sección). Y hay otros, en fin, que van a Internacional, a Política, al Tiempo... o al Crucigrama. Allá cada uno. En mi caso, no es que sean las primeras páginas que visito, pero cuando compro “el Público”, no dejo de leer los interesantes artículos de la sección de Ciencia. Creo que aprendo mucho: sobre el universo, sobre la Tierra, sobre el humán, sobre mil cosas.
Quiero hoy hablar aquí de unas reflexiones suscitadas a cuento de la columna del día 20 de Carlo Frabetti en este diario. Su título: "¿Qué es la teconología?”. En este breve artículo venía a decir Frabetti que Ciencia y Tecnología son lo mismo. Probablemente la brevedad del texto no le permitió desarrollar debidamente todo lo que quería decir. Estoy seguro de que este hombre, que entre otras muchas actividades se dedica a la divulgación científica, sabe mucho más que yo de todo esto. Pero no lo entendí, o en relación con lo que entendí, no estoy de acuerdo.
Decía él que “La ciencia y la tecnología no se pueden definir por separado porque no son cosas separadas ni separables”, aunque afirmaba más adelante, en la misma frase, que son: “aspectos complementarios de un mismo proceso”.
Está claro que el avance de la ciencia actual requiere cada vez más de la tecnología, tecnología que se ha desarrollado precisamente gracias a los avances de la ciencia. Me refiero, claro está, a todo el aparataje: informático, aeroespacial, biogenética, CERN, etc, etc, etc. Pero al margen de su connatural imbricación, yo opino que Ciencia y Tecnología son dos cosas bien diferentes. Tan diferentes que, por ejemplo, yo nunca he tenido ninguna duda sobre la necesidad y conveniencia del avance de la Ciencia en todos los sentidos. Albergo en cambio muchas dudas sobre que el progreso tecnológico, cualquier progreso tecnológico, sea siempre deseable.

La ciencia nos ha desentrañado la estructura y el comportamiento del núcleo atómico, pero ¿fue necesario construir bombas atómicas (y si me apuran, centrales nucleares) sólo porque sabemos hacerlo? También podemos, o podremos en breve, clonar personas: ¿será bueno hacerlo?
Son sólo tres ejemplos, y no sé si muy bien emplazados, pero a lo que voy es que creo que a la Ciencia hay que despejarle todos los obstáculos y estar siempre abiertos a lo que nos descubra. Esa apertura de nuestra mente será una medida de nuestra grandeza. A la Tecnología en cambio, habría que atarla corto (si eso es posible) por el daño tan tremendo que puede hacer a la Humanidad.
Quizás todo esto no es más que una prueba más de mi pesimismo ontológico (y al hilo de esto, aprovecho para homenajear al gran pesimista utópico fallecido recientemente que fue José Saramago).
En fin ¿qué opináis vosotros de la Ciencia? ¿y de la Tecnología? Este blog está abierto 24 horas (menos cuando falla blogger, como fue el caso ayer miércoles cuando debía haber subido esta entrada).