jueves, 24 de junio de 2010

Ciencia versus Tecnología


Me gusta el diario Público. Creo que es un periódico que ayuda a construir tanto el conocimiento en general como el pensamiento crítico en particular. En sus páginas nunca ha habido espacio, por ejemplo, para la usual sección de horóscopos presente en la mayoría de otros periódicos.

Algunos pensarán que se trata sólo de un poco de divertimento al que no se le debe dar mayor importancia. No opino así. Ese juego con el pensamiento mágico y la superstición sólo ayuda a mantener lo irracional en nuestro pensamiento.

Me gusta también “el Público” porque, a diferencia de otros diarios, mantiene desde su fundación una sección fija relativamente importante dedicada a la Ciencia, sección que cuenta con colaboradores habituales de la talla de Delibes (hijo), Bermúdez de Castro, Carlo Frabetti, etc.

Yo sé que cada uno tiene sus preferencias al leer un periódico. Hay por ejemplo quien aterriza directamente en las páginas de Deportes (no sabría explicar por qué, pero hace muchos años que yo perdí todo interés en esta materia; por cierto ¿cómo va el mundial? Ni se os ocurra responder).

Hay otros que buscan rápidamente en el periódico las páginas de Economía, Dinero, etc (tampoco es mi caso; confieso mi usual falta de interés por esta sección). Y hay otros, en fin, que van a Internacional, a Política, al Tiempo... o al Crucigrama. Allá cada uno. En mi caso, no es que sean las primeras páginas que visito, pero cuando compro “el Público”, no dejo de leer los interesantes artículos de la sección de Ciencia. Creo que aprendo mucho: sobre el universo, sobre la Tierra, sobre el humán, sobre mil cosas.

Quiero hoy hablar aquí de unas reflexiones suscitadas a cuento de la columna del día 20 de Carlo Frabetti en este diario. Su título: "¿Qué es la teconología?”. En este breve artículo venía a decir Frabetti que Ciencia y Tecnología son lo mismo. Probablemente la brevedad del texto no le permitió desarrollar debidamente todo lo que quería decir. Estoy seguro de que este hombre, que entre otras muchas actividades se dedica a la divulgación científica, sabe mucho más que yo de todo esto. Pero no lo entendí, o en relación con lo que entendí, no estoy de acuerdo.

Decía él que “La ciencia y la tecnología no se pueden definir por separado porque no son cosas separadas ni separables”, aunque afirmaba más adelante, en la misma frase, que son: “aspectos complementarios de un mismo proceso”.

Está claro que el avance de la ciencia actual requiere cada vez más de la tecnología, tecnología que se ha desarrollado precisamente gracias a los avances de la ciencia. Me refiero, claro está, a todo el aparataje: informático, aeroespacial, biogenética, CERN, etc, etc, etc. Pero al margen de su connatural imbricación, yo opino que Ciencia y Tecnología son dos cosas bien diferentes. Tan diferentes que, por ejemplo, yo nunca he tenido ninguna duda sobre la necesidad y conveniencia del avance de la Ciencia en todos los sentidos. Albergo en cambio muchas dudas sobre que el progreso tecnológico, cualquier progreso tecnológico, sea siempre deseable.

La ciencia nos ha permitido saber mucho sobre la resistencia de los materiales, la plasticidad de algunas estructuras constructivas, etc, pero ¿es necesario construir torres tan elevadas como la última de Dubai sólo porque sabemos hacerlo?

La ciencia nos ha desentrañado la estructura y el comportamiento del núcleo atómico, pero ¿fue necesario construir bombas atómicas (y si me apuran, centrales nucleares) sólo porque sabemos hacerlo? También podemos, o podremos en breve, clonar personas: ¿será bueno hacerlo?

Son sólo tres ejemplos, y no sé si muy bien emplazados, pero a lo que voy es que creo que a la Ciencia hay que despejarle todos los obstáculos y estar siempre abiertos a lo que nos descubra. Esa apertura de nuestra mente será una medida de nuestra grandeza. A la Tecnología en cambio, habría que atarla corto (si eso es posible) por el daño tan tremendo que puede hacer a la Humanidad.

Quizás todo esto no es más que una prueba más de mi pesimismo ontológico (y al hilo de esto, aprovecho para homenajear al gran pesimista utópico fallecido recientemente que fue José Saramago).

En fin ¿qué opináis vosotros de la Ciencia? ¿y de la Tecnología? Este blog está abierto 24 horas (menos cuando falla blogger, como fue el caso ayer miércoles cuando debía haber subido esta entrada).

domingo, 20 de junio de 2010

¿Hasta cuándo la impunidad?

Es probable que lo hayais visto en algún otro lugar. No obstante, aquí os lo dejo.

Se trata de un video de 9 minutos que ha elaborado la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica.



Información recibida vía Rincón Solidario de IES Gran Capitán

lunes, 14 de junio de 2010

El humán; ¿un nuevo dios?


He concluido recientemente la lectura de un libro interesantísimo con motivo de mi participación, que ya conocéis, en el club de lectura de ensayo de la biblioteca. Su título es “La naturaleza humana” de Jesús Mosterín, y recomiendo vivamente su lectura.

Mosterín es presentado como un filósofo, pero este libro no es de filosofía; más bien de ciencia. Por supuesto no quiero decir con ello que la filosofía no sea científica.

Lo que se propone este libro es, como su título índica, presentarnos cuál es, a la luz del conocimiento que las distintas ramas de la ciencia han alcanzado al día de hoy (particularmente en los últimos tiempos la biología, la genética y la neurología), cuál es digo, la mejor definición sobre lo que es la naturaleza humana. Es decir, qué es el “humán” (término, que sabiamente es propuesto por el autor en lugar del mal utilizado en castellano “hombre”) y cual es su verdadero lugar y relación con otras especies.

El libro nos habla de la evolución, y nos deja bien claro que no se trata ya de una “teoría de la evolución” sino que hay un largo listado de evidencias científicas que demuestran cómo la vida emprendió hace varios miles de millones de años un proceso de progresión y complicación que ha desembocado, en un extremo de una de las miles de ramas de su árbol, en la especie humana.

También habla Mosterín de biología, mucha biología, de genética, bastante genética, y habla de lenguaje, y cultura, y comportamiento sexual, etc. Y como digo, para mí, con el resultado de un libro magnífico.

Pero hete aquí que de lo que quiero hablar es de un capítulo, hacia el final del libro, que me ha provocado grandemente, y que después de varios días y segunda lectura, sigo sin poder asumir. El capítulo se titula “Reproducción y Eugenesia” y estoy en profundo desacuerdo con la postura del autor.

Para comprender su postura, reproduzco literalmente algunas de sus frases:

- “Frente al control de la natalidad, que tiene como meta el control cuantitativo de la reproducción, la eugenesia pretende más bien su control cualitativo

- “La eugenesia es la manipulación de la reproducción humana con el objetivo de obtener buenos nacimientos, es decir, nacimientos de crías que incorporen ciertas características hereditarias consideradas deseables, como la salud y la inteligencia, y eviten otras claramente indeseables, como la imbecilidad, la tendencia criminal o la enfermedad congénita grave

Más adelante, nos deja clara cuales son las diferencias entre la eugenesia totalitaria (practicada por los gobiernos) y la eugenesia liberal (practicada por los individuos), y las diferencias entre la eugenesia negativa y la eugenesia positiva , que no se refieren, por supuesto, a juicios de valor por su parte, sino al tipo de objetivo buscado. La eugenesia negativa sería la que se realiza cuando se deshechan embriones con enfermedades graves, como por ejemplo el sindrome Down, etc. También la que valiéndose de técnicas de ingeniería genética y el trabajo con células madre está resolviendo problemas con enfermedades hereditarias que no tienen otra cura (por mi parte nada que objetar a este grupo de prácticas negativas). La eugenesia positiva es la que busca, no ya desechar enfermedades o malformaciones, sino potenciar cualidades y propiedades deseables.

Reproduzco de nuevo a Mosterín:

- “La ingeniería genética permitirá a la larga introducir en el genoma de nuestros descendientes genes que confieran inmunidad frente a enfermedades temibles o desagradables e incluso genes que potencien propiedades deseables como el vigor, la agilidad, la inteligencia o la memoria

- “Es probable que en el futuro se desarrollen técnicas para interferirse en el zigoto, añadiéndole artificialmente genes que compensen sus carencias previamente detectadas

Mosterín, que se muestra en todo momento bastante honrado (lo mismo que yo pretendo en estos momentos) se hace eco de algunas posiciones contrarias a esta eugenesia positiva. Singularmente recoge sobre todo dos, que son la de F. Fukuyama (mira por donde, nunca pude imaginar que iba a coincidir en algo con este hombre) y la de J.Habermas.

Me centro en este último, que definió su postura en este asunto en una obra titulada “El futuro de la naturaleza humana: ¿hacia una eugenesia liberal?”. No lo he leído pero lo intentaré en el futuro. En cualquier caso, y según la cita del propio Mosterín, dice Habermas: “el hecho de que la fecundación se produzca al azar y no pueda ser influida ni manipulada, la falta de disponibilidad del propio inicio, es la base de nuestra autoconciencia como individuos morales, responsables e iguales. La ingeniería genética eugenésica introduciría una asimetría entre los manipuladores (los padres) y los manipulados (los hijos) e incluso difuminaría la distinción entre sujeto y objeto”.

Creo que el error de algunos científicos es que, habiendo quedado ya completamente despejado el olimpo de todo tipo de dioses, han visto hueco para convertir al humán en una nueva especie de dios capaz de recrearse a sí mismo, no a su imagen y semejanza, sino según su deseo y conveniencia (incluso interés).

Yo no creo que el hombre deba jugar a eso, y estoy con Habermas en que debemos conservar clara, por ahora, la distinción entre lo que somos cuando somos sujeto, y lo que somos cuando somos objeto. Y esto me lleva a recordar otro tema sobre el que algún día volveré en este blog: me refiero al asunto de la conciencia, de la “yoidad”, pero lo dejo para otra entrada, que esta ya pasa del folio.

PD: espero sobre todo, los comentarios de mi buen amigo Behavi, que tiene ya por méritos propios reservada una silla en esta mesa, y que, por otra parte, sabe de estos temas bastante más que yo.

viernes, 11 de junio de 2010

Acepto la rebaja de un 5% de mi sueldo


A cuento del asunto de la reducción de sueldo para los funcionarios, quiero hacer aquí públicas unas reflexiones que hice antes en otro lugar.

Quiero dejar claro que no estoy en contra de que me rebajen un 5% el sueldo. A pesar de ello, y aunque pueda parecer contradictorio, hice huelga el pasado martes 8 de junio. En cambio tengo compañeros radicalmente en contra de que le toquen el sueldo pero que no hicieron huelga (probablemente para que precisamente no se lo tocaran descontándole, lógicamente, el dinero correspondiente a un día de huelga).

En fin, que hice huelga, pero acepto renunciar a un 5% de mi sueldo ¿por qué? porque soy solidario; así entiendo yo la solidaridad. En cierto modo tengo que aceptar que soy un privilegiado: tengo sueldo fijo, y no me pagan mal. Soy consciente de que hay mucha gente (mucha, muchísima) que vive peor que yo, y creo que puedo soportar, si eso va a servir para remediarlo en algo, ganar un 5% menos.

Ahora bien, como digo, hice huelga, ¿por qué? porque contra lo que protesto es contra la cobardía de estos gobernantes (aunque tengo muy muy claro que otros serían peores) que no meten mano como debían a los causantes de esta crisis, la banca, el capital, los ricos de este mundo.

Creo que:
  • hay que aumentar los impuestos (y si a mi me toca un poco más, lo aceptaré) para que paguen mucho más lo que más tienen.
  • hay que poner impuestos a las transacciones financieras (especulativas casi todas últimamente desde que el sistema capitalista ha dejado de ser productivo para ser especulativo)
  • hay que poner un límite al sueldo de ejecutivos y brokers de la bolsa, y fijarles unos principios de responsabilidad penal por lo que hacen (a menudo hundir empresas y/o países por obtener fáciles beneficios a través del movimiento de grandes capitales)
  • hay que hacer un largo etcétera, que incluye... CAMBIAR EL SISTEMA

Por todo ello hice huelga, no porque no esté dispuesto a ceder un 5% de mi sueldo, porque sí lo estoy, porque soy un privilegiado.

Y creo que la mayoría de los que vais a leer esto, TAMBIÉN LO SOIS.
Pensad en ello

sábado, 5 de junio de 2010

Planeta en peligro


Hoy se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. Esta celebración quedó establecida por la Resolución XXVII de la Asamblea General de Naciones Unidas de 15 de diciembre de 1972, con la que se dio inicio a la Conferencia de Estocolmo cuyo tema central fue el Medio Ambiente.

El grado de conciencia de la población mundial respecto a los problemas de la degradación ambiental es indudablemente mayor cada día. Una de las causas (viéndolo negativamente) es que de hecho la degradación ambiental es cada vez mayor y sus evidencias cada vez más innegables.

El cambio climático, por ejemplo, es algo aceptado ya por la inmensa mayoría de los políticos (si exceptuamos a Aznar y a algún otro), por la mayor parte de los científicos (igualmente hay que exceptuar a los pagados por los lobbies del petróleo y a algún otro), y por la inmensa mayoría de la ciudadanía.

Otra de las causas del aumento de concienciación medioambiental (viéndolo positivamente) es la impagable labor que han venido desarrollando toda clase de colectivos ecologistas a lo largo y ancho de este mundo. Esos locos ecologistas de los años 60 y 70 son percibidos ahora como los profetas del peligro y se reconoce su acción y su activismo como algo muy positivo. Si no hubieran existido, habría que inventarlos inmediatamente.

Pero la concienciación está resultando todavía insuficiente para frenar la degradación. Quizás este mundo no regrese ya nunca a un estado similar al de hace 300 años, pero ¿conseguiremos al menos que se quede como está? La codicia del sistema capitalista es infinita. Donde haya beneficios no importará la degradación, parecen pensar las empresas. ¿Qué decir, por ejemplo, de lo que está pasando en el Golfo de México? Mientras esto leéis sigue manando petróleo y emponzoñándose un poco más el planeta. Aquello quizás parezca lejano; siempre puede parece lejano. Pero lo cierto es que Gaia, nuestra casa común, es cada vez más pequeña. Y si siempre fue cierto que todo lo ocurrido al planeta nos afectaba, ahora, con la globalización en todos los sentidos, eso es más que evidente.

Hay que practicar de una vez por todas, es decir obligar a las empresas a practicar de una vez por todas, el principio de precaución. Todas las actividades de explotación que implican un cierto peligro, deben ser imaginadas bajo el peor de los escenarios. La energía nuclear, por ejemplo, que últimamente vuelve a contar con muchos defensores (para su vergüenza, uno es Felipe González; y ya he nombrado a dos de nuestros expresidentes) implica unos peligros desmesurados que, no ya nosostros, sino las generaciones futuras, no tienen por qué asumir. Pensemos en un terremoto que parta en dos el núcleo de una central. O pensemos, efectivamente, en la posibilidad de un ataque terrorista. No se pueden correr esos riesgos.

Si queremos que este mundo siga siendo habitable en el futuro, debemos dejar de crecer, dejar de querer siempre un poco más, porque crecer y/o querer más, es destruir. Y no penséis que todo lo han de hacer los políticos y que de nada valen las acciones individuales. Al contrario: todo es la suma de algo menor, y los actos individuales son el inicio.

Hoy quiero recordar que también se cumplen 21 años de un pequeño acto que dio la vuelta al mundo y que ¿no sirvió de nada? Claro que sirvió. Me refiero a la acción de aquel “rebelde desconocido" que detuvo por cerca de media hora a una columna de tanques durante la Revuelta de la Plaza de Tiananmen.

jueves, 3 de junio de 2010

Muertes que no deben quedar impunes


Israel (tanto da decir el gobierno, como el estado de Israel) sigue haciendo aquello a lo que nos tiene acostumbrados. En esta ocasión son finalmente 9 los muertos que ha causado en su asalto a la flotilla de barcos que intentaba pacíficamente romper el bloqueo al que está sometida la población de Gaza (millón y medio de personas que componen la mayor cárcel que nunca ha existido). ¿Qué llevaba esta flotilla?: una peligrosa carga de 10.000 toneladas de ayuda humanitaria compuesta por material médico, comida, ropa, casas prefabricadas, juguetes para niños, y acero y cemento para la construcción. Y libros.

Para Israel no hay legalidad, no hay ética, no hay justicia que valga. Ahí están adornando los libros de historia las numerosas resoluciones que la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de la ONU, a pesar del veto que en su defensa suele ejercer USA, han aprobado en su contra desde el año 1947 hasta la próxima que se apruebe dentro de unos días.

¿Qué pasa con este país? ¿Cómo puede la comunidad internacional seguir aceptando su comportamiento y que practicamente no pase nada? ¿Es que va a ser verdad que de alguna manera son un pueblo escogido?

Estoy empezando a creer que sí, que son "un pueblo especial". Como mínimo son un pueblo que enrocado sobre sí mismo resulta incapaz, en su mayoría, de ver con equidad nada relacionado con "su conflicto". Sólo repiten cansínamente aquello del holocausto (horrenda barbaridad que sufrieron en su tiempo) y aquesto del odio que sufren por parte de sus pueblos vecinos. Cómo si no supieran que EL ODIO SE SIEMBRA. Y están resultando unos magníficos agricultores orgullosos de su exitosa cosecha.

¿Qué podemos hacer desde aquí? Pues entre otras cosas firmar iniciativas de apoyo como las dos que os pongo al final de este comentario, y crear opinión; crear opinión pública que haga cada vez más clamoroso el grito de apoyo al sufriente pueblo palestino y de exigencia de una justicia internacional que juzque de una vez por todas al estado de Israel.

Cuánto me gustaría ver algún día sentados en el banquillo de los acusados a sus gobernantes. Pero con gobiernos tan cobardes como por ejemplo el gobierno español, que en su momento ante el cariz que estaba tomando la admisión a trámite por parte de la Audiencia Nacional de una querella contra militares israelíes por una matanza perpetrada a civiles palestinos en el año 2000 decidió cambiar la legislación española para impedir que casos como ese fueran juzgados aquí, con políticos tan cobardes digo, no creo que eso llegue pronto.

En fin: firmemos. Aquí os dejo la iniciativa de Amnistía Internacional, y también la de AVAAZ.org que ya va camino de las 400.000 firmas.

Paz y Salud.


sábado, 24 de abril de 2010

Sobre uso del velo y libertad


El asunto es bastante complejo y no digo que tenga mi posición totalmente clara, pero hoy he leído algo que me ha aclarado mi postura, postura que en todo caso mi instinto inclinaba desde siempre hacia su prohibición en determinados espacios.

Me ha sorprendido de vez en cuando constatar que existen posicionamientos tanto en contra como a favor de consentir el uso del velo en los espacios públicos entre personas situadas a la izquierda (incluso muy a la izquierda) y a la derecha en el espectro político.

Por ejemplo en España la UpyD de Rosa Diez (que yo ubico claramente a la derecha) y la mayoría del PP, están en contra del velo. En Francia en cambio, el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), situado en la izquierda radical, no sólo está en contra de prohibir el velo o incluso el burka, sino que presenta entre sus candidatos al parlamento a una mujer que reivindica su derecho a portar el velo. Ilham Moussaïd, cuarta en la lista del partido en Vaucluse, en la región de Provenza Alpes Costa Azul, es "una militante feminista, anticapitalista, internacionalista que considera que debe llevar el velo por sus convicciones religiosas", (sic). La joven, estudiante de gestión y tesorera del NPA, afirma: "soy una ciudadana como otra cualquiera, feminista y con velo. Si me eligen, ocuparé mi escaño con velo".

Volviendo a España, en el PSOE y en IU existen diversas posiciones y normalmente se opta por dejar que sea en las comunidades concretas (léase colegios, institutos, etc), donde se resuelva el conflicto por medio de reglamentos o de acuerdos “locales”, pero evitan el posicionamiento a nivel legislativo y estatal.

Y es que entran en conflicto en este asunto varios tipos de libertades. Por un lado se acepta que el velo es en general un símbolo de la opresión y la marginación sufrida por las mujeres en unas sociedades eminentemente patriarcales. Símbolo que no hace tanto tiempo todavía tenían que portar las mujeres españolas y del que afortunadamente lograron librarse durante los últimos años de la dictadura franquista.

Por otro lado, también es evidente que el velo puede ser considerado como un signo identitario, una opción personal que los individuos adoptan en su indumentaria para caracterizarse respecto a otros. En Francia, singularmente, lo llevan muchas mujeres que reivindican de esa manera la pertenencia a otra cultura, es decir, no a la occidental-capitalista (con todos sus valores asociados) sino a la musulmana norte-africana.

Aquellos que defienden el multiculturalismo, aceptan que cada cual tiene sus costumbres y deben ser aceptadas. A mi nunca me ha gustado ese relativismo, relativismo que parece sostenerse más bien sobre una desarmante duda respecto a los que siempre fueron nuestros valores de modernidad y progreso. Cuando se duda de que pueda existir el progreso, y sobre todo, de que ese progreso sea construible con nuestros actos, entonces todo está permitido. Cada cual que escoja su camino y que haga lo que quiera, pues tanto da ir hacia adelante como hacia atrás, al fin y al cabo, direcciones relativas.

Yo no opino así.

Cuando al comienzo de este comentario decía que hoy había leído algo que me ha servido para aclararme en mi postura, me refería al posicionamiento de los obispos españoles. A alguno le puede parecer prejuicioso, pero es innegable que el posicionamiento de nuestros contrarios nos sirve para aclararnos en nuestra opinión (es instintivo). Cuando los obispos están a favor de permitir el uso del velo, encuentro una gran dificultad en compartir su opinión.

Si los obispos dicen que el velo es un signo religioso, como hay otros que son católicos y deben ser igualmente respetados, eso es lo que me recuerda que yo estoy en contra de que los símbolos religiosos ocupen los espacios públicos. Quiero decir que precisamente hay que aprovechar esta polémica sobre el uso del velo por algunas mujeres musulmanas para insistir en que también los símbolos religiosos de otras confesiones (está claro que me refiero a la católica) deben desaparecer de los colegios.

Las aulas sí que deberían ser unos “lugares sagrados” en el sentido de que deberían estar exclusivamente dedicadas a la educación, la ciencia y la cultura, y a la preservación de los valores de libertad, progreso y laicismo. La religión, todas las religiones, debe quedar fuera.

Me viene ahora a la cabeza otro asunto del que se ha hablado por aquí por Córdoba, y es la creación de una Plataforma por un templo ecuménico en la Mezquita de Córdoba. Está en facebook.

Desde esta plataforma se reivindica el rezo compartido en ese edificio por parte de las tres religiones monoteístas. Imagino que la intención es restar poder a la Iglesia Católica, que, es cierto, gestiona para su propio interés (y me refiero también al interés económico) este monumento que debería pertenecer a todos. Al fin y al cabo, con el dinero de todos es sostenido. Debe ser ya muy difícil saber la cantidad de dinero público que se ha gastado en su rehabilitación.

El caso es que yo no creo que haya que dar algo más de poder a otras religiones para ir limando el de “la nuestra”. Lo que creo es que hay que ir quitándoselo a todas. En ese sentido, respecto a la mezquita de Córdoba, lo que yo creo que se debería hacer es librarla por completo de su uso religioso como por ejemplo se hizo hace ya mucho tiempo con la basílica de Santa Sofía en Estambul (antes Bizancio, antes Constantinopla). El valor y la importancia de ese edificio llevaron a las autoridades a reconocerlo como algo a preservar por encima de su uso como iglesia o mezquita y digno de ser disfrutado por todos. Eso mismo creo debería hacerse en Córdoba.

En fin, mi opinión: Fuera la catedral de la mezquita. Fuera los velos de los colegios, y sobre todo, fuera de las mentes.

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De gran interés para mí ha sido la lectura reciente del libro titulado "El islam sin velo", y más aún el haber podido escuchar a sus dos autoras (Nazanín Amiriam y Martha Zein, ambas con cabeza muy bien amueblada) en un acto que tuvo lugar el jueves 22 de abril en la Feria del Libro.

miércoles, 21 de abril de 2010

Hacia la 3ª República

Celebracion republicana en el pueblo malagueño
de El Borge el pasado domingo 18 de abril.

Video de albertoalmansa



lunes, 19 de abril de 2010

Acto de apoyo al juez Garzón en Córdoba


Plataforma Ciudadana de Córdoba
Sábado 24 de abril a las 18'30h en Plaza de la Constitución
(frente a Subdelegación de gobierno en Vallelano)
http://www.congarzon.com/


lunes, 12 de abril de 2010

Un gesto no hace al hombre

No, un gesto no hace al hombre. Quizás un gesto hace a un héroe, pero no a un hombre.

Hace más de un año dediqué una entrada en este blog a Jesús Neira. Ha pasado el tiempo y se han ido sabiendo muchas más cosas. Afortunadamente Jesús Neira salió de su coma y al día de hoy está totalmente repuesto. Tan repuesto que anda pidiendo una pistola para arreglar el mundo.

Lo digo bien claro (de hecho llevaba mucho tiempo pensando que necesitaba modificar en este blog lo que en su día escribí): ¡Qué decepción de hombre!

Me desdigo de lo que en aquel momento dejé aquí escrito, y si entonces dije que no debíamos considerarlo un héroe sino todo un hombre, hoy vengo a decir lo contrario. Si el gesto de entonces lo convirtió en héroe, su actitud de ahora (en realidad, a lo que parece, su actitud de siempre) lo descubre como el verdadero hombre que es, esto es, como un facha autoritario y montaraz, partidario de las soluciones violentas.

En alguna ocasión puede que sean necesarios los héroes, pero los que lo son siempre, son los hombres. Como dijo B. Brecht: esos son los imprescindibles.

El ultra Jesus Neira quiere una pistola from Oscar Bilbao on Vimeo.p

domingo, 11 de abril de 2010

¿Más Ciencias o más Letras?

¿Qué pensáis que necesita más urgentemente la humanidad en este cada vez más acelerado momento de su evolución? ¿más conocimiento científico? ¿más cultura y humanismo?

Sé que la pregunta es un tanto retórica, pero me la hago ahora a cuento de uno de los libros que estoy leyendo en el club de lectura de ensayo de la biblioteca. El libro en cuestión es “La razón estrangulada” de Carlos Elías.

Aunque hay muchas barbaridades en algunas de las afirmaciones que el autor hace, es cierto (y así lo convinimos la mayoría de los participantes en la reunión de hace unos días) que el pensamiento científico ha perdido reconocimiento y prestigio en el mundo actual, y que la ciencia está cada vez más alejada de las preocupaciones y estima del gran público. Una clara manifestación de ello es lo acusadamente que ha descendido el número de bachilleres y universitarios que escogen los estudios científicos.

Argumenta Carlos Elías que en estos tiempos los jóvenes se han acostumbrado a vivir en la indolencia y a buscar el éxito en la vida por medio de ocupaciones frívolas relacionadas, por ejemplo, con el mundo del espectáculo (al fin y al cabo, hoy todo parece ser una representación y eso es lo que ellos ven en los medios), y que es difícil que escojan una vía académica llena de esfuerzo y poca valoración.

Pero siendo esto cierto, sin embargo se equivoca C. Elías, a la sazón doctor en Químicas y licenciado en Ciencias de la Información, cuando vuelca todo su odio en “las letras” a las que casi considera causantes de la crisis de la ciencia. Una cosa es que la actual cultura mediática sea muy poco científica, y otra afirmar que el humanismo y la literatura sean la causa de ello.

Hay una frase que yo he encontrado muy significativa en esta obra, y es esta: “El problema deriva de que para los 'humanistas' de letras, el hombre no es un ser biológico, físico y social, sino solamente social, lo cual le resta mucha capacidad, no sólo para entender el mundo en toda su complejidad, sino sobre todo para resolver correctamente muchos de los problemas que le acechan”.

No sé de dónde ha sacado Elías que para los humanistas el hombre es sólo un ser social. Claro que es las tres cosas, y además lo es por orden de complejidad:
  1. en primer lugar, un ser físico (es una cosa)
  2. en segundo lugar, un ser biológico (es un ser vivo)
  3. en tercer lugar un, ser social (es un ser humano)
Por lo primero, está sometido a todas las leyes de la física, como cualquier cosa. Por lo segundo está sometido a todas las leyes de la biología y de la ecología, como cualquier animal o planta. Por lo tercero, resulta la cosa más compleja que imaginarse pueda; de hecho mucho más que cualquier átomo, molécula o galaxia.

Las leyes que pretenden explicar lo que es el hombre en cuanto a este tercer aspecto, quizás nunca tendrán el marchamo de lo científico, tal como lo entienden los de ciencias, pero serán en todo caso un supremo y necesario esfuerzo para reconciliarlo consigo mismo.

Indudablemente, no es imaginable un progreso para la humanidad sin que éste se apoye sobre el conocimiento científico y sobre el uso de la razón; es decir, sobre el consecuente retroceso del pensamiento mágico-religioso y de las actitudes irracionales. Pero tampoco resulta imaginable un progreso para la humanidad que siendo “sólo científico”, rechazara el humanismo, por más indeterminado que para los científicos resulte éste en comparación con las verdades incontrovertibles de la física y de la química. Y esto es así, porque el hombre no es sólo físico y biológico, sino social.

El lenguaje y la vida-cultura en sociedad han hecho del ser humano algo a lo que resulta idiota acercarse exclusivamente por la vía físico-química.

La física, sobre todo a partir de los años 50, y la biología, sobre todo a partir de los años 90, han logrado ya explicar mucho de la naturaleza humana, pero por ahora, la filosofía, la literatura, el arte y las humanidades en general, resultan imprescindibles para abordar la complejidad de su ser social.

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Si queréis leer algunos comentarios a favor y en contra de este libro en el blog titulado "Un nombre al azar" (que yo encontré por azar) aquí tenéis el enlace



sábado, 27 de marzo de 2010

Optimismo y pesimismo sobre la red

Dicen que en la red hay de todo, como en la viña de “aquel señor”. Dicho de otro modo, la red no es más que una expresión más de la inmensa variedad y riqueza del mundo.

Los que me siguen, ya conocen mi gusto por las dualidades y el juego de opuestos. Me voy a referir ahora a uno que se percibe en la red, y es que en internet, y respecto a internet, conviven el optimismo más bienintencionado y el pesimismo más escéptico.

Los idealistas de internet hablan de la revolución que ha supuesto o está suponiendo la construcción de un nuevo tipo de sociedad que llaman sociedad red. Ésta sería una sociedad horizontal, una sociedad de iguales, una sociedad por fin definitivamente democrática. El milagro (y ya van dos referencias religiosas; vaya mie...) lo posibilita ese lugar virtual y ubicuo al que todos pueden acceder en igualdad de condiciones. Internet es un espacio, un poco en peligro, es cierto (luego me referiré a ello) pero por encima de todo, libre. Un espacio en el que todos pueden opinar y en el que en cierto modo cada acto es un voto. La “democracia de internet” sería por fin, una democracia activa y no sólo representativa. Todos somos actores y estaríamos modificando un poco la película con cada bit que subimos (aporte) o bajamos (consumo).

Estos idealistas se estarían olvidando de la existencia de la brecha digital, de tal forma que esta nueva sociedad red sería como aquella supuesta sociedad democrática de la antigua Grecia, es decir, una sociedad de iguales siempre que ignoremos a los que aún no son iguales.

Pero bien, no le quito mérito a este propósito. Será sólo cuestión de acabar con la brecha digital, es decir con la desigualdad. Lo que ocurre es que a mi me entra una duda (por encima de todo soy un hombre “dudoso”) y es: ¿qué es antes: huevo o gallina, igualdad o internet? Quiero decir, ¿podemos ser iguales en en el mundo virtual sin serlo antes en el mundo real?

Están por otro lado los pesimistas de internet. Para ellos internet acabará convirtiéndose, si no lo es ya, en la forma más sofisticada de control de nuestras vidas. El imperialismo no dejará en ningún caso de sojuzgarnos. Si antes lo hacía mediante técnicas directas de dominio disciplinario acudiendo a variados instrumentos como la familia, el colegio, la prisión, el ejército, los hospitales y asilos, etc, ahora acudiría más bien a instrumentos de control indirecto: la televisión, los medios de comunicación, internet.

Por ejemplo, la televisión es supuestamente cada vez más variada, y tenemos cada día más canales donde escoger, pero ¿no es cada vez más hueca, banal, y alienadora? Y ¿no son realmente cada vez menos las grandes empresas que controlan los medios de comunicación (periódicos, radio, tv...)?

Respecto a internet, estaríamos actualmente en la "fase de ilusión tecnológica” en la que percibiendo sólo sus maravillosas ventajas y cegados por nuestra ilusión (no hay peor ciego que el que quiere ver... algo en concreto) nos entregamos a la orgía de las redes sociales porque creemos que aumentando nuestra lista de amigos y compartiendo con ellos todo lo que somos, todo lo que sabemos, estaremos contribuyendo a la construcción de un mundo mejor, un mundo en red. Pero ¿sabemos a dónde está yendo a parar todo eso que somos, todo eso que sabemos?.

Lo cierto es que todo eso que estamos volcando en las llamadas redes sociales está en manos, como no podía ser de otro modo en esta última fase de concentración del capitalismo, de unas muy pocas grandes corporaciones (léase: Microsoft, Google, Facebook, etc, etc). Y cada vez serán menos, y cada vez será mayor la información que tendrán de nosotros. Y lo peor es que ya no hay instancia política, porque los estados han perdido ¡voluntariamente! su capacidad de control, que ponga freno al poder de estas corporaciones.

En fin, ¿dónde me encuentro yo respecto a este asunto? ¿entre los optimistas? ¿entre los pesimistas? No sé, no sé... En todo caso si veis que no respondo ni cuelgo muchas cosas en facebook, es porque no quiero que ellos sepan tanto de mí.


PD 1: me referí más arriba a que incluso para “los optimistas de la red” al día de hoy internet es un espacio en peligro. Me quería referir a todo lo que se está hablando a cuento de la Disposición Final Primera del Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible (por esta disposición la llaman la “ley Sinde").

Este proyecto de ley que todavía tiene que pasar por el Congreso, pretende introducir con esa disposición una novedad y una consecuencia. La novedad es la equiparación del derecho a la propiedad intelectual al mismo nivel que otros derechos básicos. La consecuencia es que un órgano administrativo (ni siquiera uno judicial) podrá cerrar páginas web.

La propia Fiscalía del Estado no ve nada clara la legalidad de esta disposición, y dice:
Se introduce un nuevo bien jurídico protegido: la salvaguarda de los derechos de propiedad intelectual, que se sitúa al mismo nivel que los otros ya existentes en la redacción vigente del citado artículo 8.1: el orden público, la investigación penal, la seguridad pública, la defensa nacional, la salud pública, la dignidad de la persona en su vertiente de no discriminación por razón de raza, sexo, religión, opinión, nacionalidad, discapacidad o cualquier otra circunstancia personal o social, la protección de la juventud y de la infancia.
Debemos resaltar que es dudoso que la protección de la propiedad intelectual deba ponerse a la misma altura que el resto de los bienes jurídicos protegidos (...)

Y es que respecto a la propiedad, ya sea intelectual o de otro tipo, parece que siempre habrá dos bandos: el de aquellos que quieren retenerla y explotarla sacándole el máximo beneficio, y el de aquellos que quieren repartirla y beneficiar a todos en un mundo sin ricos ni pobres.

PD 2: abundando en mis contradicciones, daré referencia de esta entrada en facebook (donde tengo cuenta desde hace muy poco), y en twitter (que apenas uso; sí uso en cambio la cuenta twitter de la biblio).

Por último, comunico que a partir de ahora incoroporo al final de cada entrada un enlace para que os resulte más cómodo compartir esto que aquí dejo en vuestras redes sociales.






Informe del Consejo Fiscal sobre el Anteproyecto de Ley de Economia sostenible

Compartir en redes sociales




jueves, 11 de febrero de 2010

Creer en la justicia


Asombrado y un tanto asqueado estoy por lo que está ocurriendo con el juez Garzón. De verdad no me puedo creer que pueda llegar a ser juzgado, y precisamente por haber abierto causa contra el franquismo.

A lo que se ve, en este país, eso que dejaron tan atado y bien atado, aún no ha sido desatado.

Escribía yo mismo en este blog hace algunos meses, en una entrada en la que hablaba del Índice de Percepción de la Corrupción, que:
(...) "Somos los ciudadanos, que creemos que otra política es posible, los que estamos favoreciendo que se destapen cada vez más tantos casos de corrupción. La figura del juez Garzón no sería posible sin esta ciudadanía. Somos muchos los que vemos con alegría cómo se limpia cada día un poco más este asqueroso mundo de tanta gente indeseable, y cómo estamos cada día un poco más cerca de un mundo mejor".

Perdón por la autocita, pero volviendo a la idea de que somos nosotr@s todo@s los que a base de pequeñas acciones vamos haciendo, o no, que el mundo cambie y mejore, voy a pediros que
firméis el manifiesto de apoyo a Garzón ubicado en este blog: http://manifiestojusticiagarzon.wordpress.com/

Si aún queréis creer en la Justicia, no dejéis de gritarlo allá donde estéis.


sábado, 30 de enero de 2010

Laicidad versus laicismo

Me he topado últimamente, en dos contextos distintos, con una distinción que me ha chocado y provocado sobremanera, y me refiero a la diferencia entre laicidad y laicismo.

La primera vez fue en la conferencia que tuvo lugar en la Librería Aletheia el pasado jueves 14 de enero en la que participaron Julio Anguita y José María Vázquez (rector de la Universidad Internacional de La Rioja). La segunda ha sido estos días leyendo el libro de Victoria Camps y Amelia Valcárcel titulado “Hablemos de dios”. En ambos casos uno de los contertulios trataba de defender la laicidad frente al laicismo.

La laicidad sería una especie de estado de gracia en el que ya se ha conseguido la separación entre el estado (lo público, lo de todos) y la religión (lo privado, lo que tiene que ver con la conciencia).

En cambio el laicismo sería una especie de contrafundamentalismo religioso. Es decir, de signo contrario pero al mismo nivel que los fundamentalismos religiosos. La laicidad sería beneficiosa; el laicismo habría de ser evitado.

No lo comparto de ninguna manera. Claro que el “estado de laicidad” sería ideal, y llegados a ese estado no sería necesario ningún tipo de laicismo militante. Pero es que no es el caso. Es lo mismo que cuando hablamos de tolerancia: magnífico concepto, precioso término, pero idea engañosa. No se puede ser tolerante con los intolerantes. Y basta ya, por favor, de relativismo.

Que no me digan que soy igual que ellos cuando me posiciono tan radicalmente tras esta sentencia, que vuelvo a escribir para que quede clara: no se puede ser tolerante con los intolerantes. Si así lo hiciéramos (lo que hacen muchos relativistas) acabaríamos quedando en una situación de “inferioridad de convicciones” que daría lugar a un retroceso gravísimo de las conquistas de libertad, justicia y tolerancia alcanzadas.

Hay que aplicar la tolerancia cero a los maltratadores, a los racistas, a los violentos, y a un largo etcétera que incluye por ahora en este país, a los nacionalcatólicos, a los de la Conferencia Episcopal, a esos que nos quieren meter su religión con sopas, en la escuela, en las celebraciones oficiales, en las leyes si lo permitimos; esos que si dejáramos, nos harían retroceder a la edad media.

Dejaré de ser laicista el día que sienta que ha desaparecido la presión de los fundamentalistas de la religión para imponerme sus convicciones, sus símbolos, y sobre todo sus normas. En estos momentos no puedo, no podemos hacerlo.

Hace unos días se ha sabido que la Iglesia Católica ha enviado cartas a diputados del Parlamento Europeo exigiéndoles una determinada actitud de voto. ¿Se puede ser tolerante con eso? ¿Hay que dejar hacer?

lunes, 18 de enero de 2010

La tercera edad de los derechos.


Creo que con los derechos ocurre como con las personas: conforme van creciendo, van ganando en amplitud (el listado de derechos es cada vez más extenso) pero a la vez se van degradando.

Los juristas y politólogos hablan de tres generaciones de derechos. A saber:

La 1ª generación: los derechos humanos universales por antonomasia. Son los derechos herederos de las revoluciones liberales, singularmente la francesa, que dieron comienzo a la edad contemporánea. En realidad estos derechos no quedaron universalmente fijados (no digo extendidos) hasta el año 1949. No hay duda de cuáles son estos derechos: son los que tiene que ver con el ámbito de las libertades individuales, la libertad de expresión, de movimiento, de conciencia, de voto, etc. Son los derechos civiles y políticos. Dicho de otra manera, son los que tienen que ver con la LIBERTAD.

La 2ª generación: los derechos económicos y sociales. Son derechos herederos de los movimientos socialistas. Se concretarían en el derecho al trabajo, a una vivienda digna, a la sanidad, a la educación, a prestaciones sociales, etc; en general, el derecho al estado del bienestar. Tienen que ver con el reino de la IGUALDAD.

La 3ª generación: los más recientes de los tres; son los derechos ambientales y éticos. Herederos de los movimientos ecologistas, están relacionados con la construcción de un mundo en paz, en un medio ambiente sano y justo. Se podría decir que tienen que ver con la SOLIDARIDAD.

Los primeros derechos se definieron como derechos del individuo frente a los posibles atropellos del estado; son fundamentales, son inalienables, y nos pertenecen por el hecho de ser persona. Obligan a los poderes públicos en el sentido de que son jurídicamente exigibles.

Los segundos, en cambio, carecen de esa cualidad de ser jurídicamente exigibles. El estado debe orientar sus políticas hacia el pleno empleo, la universal escolarización, etc, pero en el fondo los tribunales no pueden hacer nada cuando los gobiernos “desorientan” su actuación hacia otros objetivos. Particularmente es lo que han hecho los gobiernos neoliberales de las últimas décadas que han primado por encima de todo el derecho a la propiedad, el derecho al beneficio, alzando por encima de todas las libertades, hasta el punto de anular a las otras, a la libertad de mercado.

Los terceros, a duras penas empiezan a ser aceptados universalmente, porque aceptar que todas las personas, por el hecho de serlo, tienen derecho a un mundo justo, sano y en paz tiene unas implicaciones que los poderes económicos establecidos y los beneficiarios del actual sistema mundial no están dispuestos a asumir.

Cada generación de derechos se sustenta sobre la anterior. No hay posibilidad de ningún derecho de segunda o tercera generación sin que los de la primera se hayan alcanzado. No hay derechos de tercera generación sin un estado de bienestar mínimo: no se puede disfrutar de una paz justa y de un medio ambiente limpio sin alimento, trabajo y vivienda.

Pero ¿qué pasa ahora con tanto derecho que hemos, teóricamente, alcanzado? Como decía más arriba, los derechos humanos fundamentales de la 1ª generación son jurídicamente exigibles, y desde que hay estados de derecho y tribunales internacionales, siempre habrá una esperanza jurídica de justicia en ese ámbito. Pero no ocurre lo mismo con los otros derechos: no hay esperanza de alcanzar un mundo justo en un medio ambiente sano si no se hace mediante la construcción de un gran consenso universal. Y no creo posible la construcción de ese consenso mientras no se desaloje de su situación de injusto privilegio a los grandes beneficiarios del actual sistema (esos ricos que cada vez son más ricos). La consagración mundial de la libertad de mercado y de los derechos del capital, está en contradicción directa con esto que pretendemos. El episodio de la última cumbre de Copenhague es una triste confirmación de esto que digo.

Aunque, quizás, ya nadie niegue que existe el derecho universal a un medio ambiente sano y justo, ¿es ese derecho al día de hoy algo más que una mera buena intención?

viernes, 8 de enero de 2010

La tradición como argumento

De nuevo hay quien pretende utilizar la (sacrosanta) tradición como argumento. Como ya sabéis, también me referí a ello en mi anterior entrada sobre “la fiesta de los toros” (gracias Behavi por tus magníficos comentarios).

Hoy me voy a referir de nuevo a la tradición en relación con el debate que el próximo día 20 de enero tendrá lugar en el Parlamento Europeo. Ese día se abordarán dos propuestas de resolución de distinto signo a cuenta de la sentencia del Tribunal de Estrasburgo, o Corte Europea de los Derechos Humanos, sobre la presencia de los crucifijos en las aulas de colegios públicos en Italia.

Una es la presentada por diversos grupos Verdes e Izquierda Unitaria Europea. Esta propuesta, muy bien argumentada, viene a recordar el compromiso de separación de Iglesias y Estado acorde con el derecho a la libertad de conciencia, y dice una cosa tan evidente como que: “únicamente los Estados basados en el principio de separación de la Iglesia y del Estado (en contraposición con los Estados teocráticos) pueden encontrar las soluciones adecuadas para salvaguardar de forma universal el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, el derecho a la educación y la prohibición de la discriminación, todos ellos valores centrales de la UE”.

La otra es la presentada por el PPE, Partido Popular Europeo, que ignorando el claro y asentado concepto de libertad de conciencia, habla directa y exclusivamente de la “libertad de religión”. ¿Quieren dar a entender con ello que reconocen la libertad de creer en su dios o en otro, pero no la libertad de no creer en ninguno? Seguramente es eso.

Pero a lo que voy. En su argumentación a favor de ignorar la sentencia del tribunal sobre los símbolos religiosos en las aulas italianas hablan de: “la libertad de los Estados miembros a mostrar símbolos religiosos en lugares públicos si dichos símbolos representan la tradición y la identidad de su pueblo además de un aspecto unificador de una comunidad nacional”. Previamente afirman que: “la UE y las instituciones internacionales no pueden proteger los derechos si niegan los valores sobre los que se han creado”.

Desde luego el discurso político es a veces el rey de la hipocresía. ¿Es que el PPE pretende convencernos de que ha sido la tradición cristiana de Europa y la acción de la Iglesia, la que ha asentado el reconocimiento de los derechos humanos? ¿No ha sido más bien la lucha, durante varios siglos ya, de millones de laicos contra la iglesia y sus privilegios, la lucha contra los regímenes tradicionales basados en la injusticia y la opresión, la que ha conseguido el reconocimiento y/o la instauración de los derechos humanos y de la libertad de conciencia?

Cada vez que oigo la palabra tradición me preparo para la lucha (dialéctica, se entiende)

Os pongo aquí el enlace a la página en laicismo.org donde se propone el envío de una carta a los diputados europeos españoles, y se incluye la lista de los correos electrónicos de todos ellos.
Ahí mismo podéis encontrar el enlace a los textos completos de las propuestas de resolución.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Feliz 2010



¡BUEN AÑO A TODOS!
Os deseo un "suma y sigue" lleno de ilusionantes proyectos y metas alcanzadas, de justas razones y felices sentimientos.
Que nunca os falte el deseo como motor en vuestra vida. No olvidéis que la meta, a menudo, es el camino.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Acabar con las corridas de toros (en nombre de la Cultura)


Recientemente se ha presentado en el parlamento catalán una Iniciativa Legislativa Popular para que se prohíban las corridas de toros en ese país, y ¡¡HA SIDO ACEPTADA A TRÁMITE!!

De forma muy reñida y gracias a la consigna de libertad de voto dada por los partidos a sus parlamentarios, fue finalmente aceptada y será votada dentro de unos meses. Digo yo que así debería ser siempre ¿no? Me refiero a lo de la libertad de voto de los parlamentarios. Mal que nos pesara en alguna ocasión. Claro que también las listas electorales deberían ser abiertas, y no cerradas y completamente controladas por los aparatos de los partidos como lo son ahora mismo.

Volviendo a la ILP: 180.000 firmas de ciudadano/as han suscrito la iniciativa. Una gran mayoría de la población catalana hace tiempo que le ha dado la espalda a la salvaje fiesta de los toros y preferiría su completa desaparición. ¿Qué ocurre en el resto de España? Pues todavía hay mucha gente que opina lo siguiente:
1. Es una tradición.
2. Sin corridas, el toro de lidia se extinguiría
3. El toro no sufre
4. También se mata a los terneros
5. Es una pelea de igual a igual entre el hombre y el toro
6. Los que quieren prohibir los toros son independentistas catalanes, contrarios a la fiesta nacional

Los cinco últimos argumentos son muy fáciles de desmontar. De manera muy certera y escueta lo hace Ignacio Escolar en su blog

Yo voy a intentar argumentar contra el que me parece el argumento más duro de roer de los protaurinos: el de la cultura, ¡AY! la CULTURA.

Y es que a menudo se pretende alzar el argumento de lo cultural, de aquello que responde a una tradición, para con ese marchamo dar la (interesada) aprobación a costumbres que ya no responden a la sensibilidad actual. Son sólo actitudes reaccionarias en el más claro sentido de la expresión. Son reaccionarias frente al progreso.

Está muy claro que un porcentaje cada vez mayor de la población considera la fiesta de los toros una costumbre bárbara, y es sólo cuestión de tiempo que esa sea la opinión de la mayoría. A este respecto, una reciente encuesta habla de que un 67% de los españoles no muestra ningún interés en la tauromaquia y un 35% se muestra a favor de su total prohibición.

Y es que, por muy tradicional que pueda haber sido una costumbre ¿es esa razón suficiente para aceptar que ha de seguir siéndolo? Si eso fuera así, tendríamos que seguir considerando aceptable, porque esa fue la costumbre: pegar a los hijos y a la mujeres, quemar brujas, empalar herejes, etc. O, consecuentemente, deberíamos aceptar las costumbres de otros pueblos; léase: lapidación a mujeres consideradas adúlteras, ablación de las niñas, y un largo y bárbaro etcétera.

La cultura tiene raíces; por supuesto que las tiene. Pero ¿qué es la cultura si no es por encima de todo progreso? La cultura nos hace libres sólo si mirando hacia delante la vemos como algo que nos permite crecer cada día un poco más, por medio de la razón y el derecho. En cambio nos hace esclavos si mirando hacia atrás la entendemos exclusivamente como aquello que nos ancla al pasado.

Desde aquí voy a pedir que esta ciudad, gobernada al alirón por dos partidos “muy progres”, comience ya a dar la espalda a esta bárbara tradición. Lo primero será dejar de subvencionar la celebración de corridas. Entre ellas, esa que han dado en llamar de la “mujer cordobesa”. Y lo segundo, dar un giro radical al contenido y enfoque del Museo Taurino (actualmente cerrado) para convertirlo en un museo que no ensalce la crueldad de “la fiesta”, que hable exclusivamente de la historia de esta tradición y que en todo caso haga hincapié también en el hecho del sufrimiento animal.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Separación Iglesia - Estado

Hace ya 104 años que Francia, uno de los países más avanzados en cuanto a laicismo se refiere, aprobó una ley de separación de Iglesias y Estado. En el articulado de esa ley se decían cosas tan claras y concisas como: “la República asegura la libertad de conciencia”, o: “la República no reconoce, no subvenciona, no financia ningún culto”. En palabras del ilustre político Jean Jaurés, esta separación constituía un paso más en “la marcha deliberada del espíritu hacia la plena luz, la plena ciencia y la entera razón”.

No puedo evitarlo; qué bien me suena eso de ¡la plena luz, la plena ciencia, la entera razón!

26 años después de aquel 1905, esto es en 1931, España aprobó una constitución muy avanzada en la que se fijaban también clara y concisamente cosas como:
La libertad de conciencia y el derecho de profesar y practicar libremente cualquier religión quedan garantizados en el territorio español, salvo el respeto debido a las exigencias de la moral pública” (art. 27).
Todas las confesiones religiosas serán consideradas como Asociaciones sometidas a una ley especial. El Estado, las regiones, las provincias y los Municipios, no mantendrán, favorecerán, ni auxiliarán económicamente a las Iglesias, Asociaciones e Instituciones religiosas. Una ley especial regulará la total extinción, en un plazo máximo de dos años, del presupuesto del Clero. Quedan disueltas aquellas Ordenes religiosas que estatutariamente impongan, además de los tres votos canónicos, otro especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado. Sus bienes serán nacionalizados y afectados a fines benéficos y docentes (…)”. (art. 26)

73 años después, tras la guerra civil y 40 años de dictadura, esto es en diciembre de 1978 (hoy hace ya 31 años), España aprobaría una nueva constitución. Esta constitución, que algunos han llamado del consenso, puede ser considerada también como la constitución de la falta de valor, la de lo no resuelto.

Entre los temas no resueltos (lo no resuelto tiende siempre a enquistarse) el asunto que más, el de la separación entre Iglesia y Estado. En este contexto el término “Iglesia” no puede ser entendido más que como Iglesia Católica. En este país no es otra la iglesia que invade y usurpa las competencias estatales (por ejemplo en educación), que se atreve a lidiar incluso en el espacio político (excomulgando a diputados), y la que fagocita y se alimenta como un parásito del dinero del estado (vía subvenciones públicas).

Me pregunto yo: ¿cuándo pondremos a la Iglesia en su sitio? Ya está bien de considerar intocable a esta constitución; ha llegado la hora de decir bien alto que es manifiesta y necesariamente mejorable. ¿De qué nos vale que el art. 14 diga: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” cuando un poco más adelante clama al cielo la absurda contradicción del art. 16.3 cuando dice: “ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”? ¿A qué viene nombrar a la Iglesia Católica en la Constitución? Una constitución no es sitio para la Iglesia. Tampoco es entendible que España siga manteniendo un Concordato con El Vaticano como el que aprobó unos días después de esa constitución.

Hay pues que cambiar la constitución, hay que cambiar otras leyes, y hay sobre todo que cambiar la actitud de los poderes públicos hacia la Iglesia Católica (por ejemplo la actitud del ayuntamiento de Córdoba, ahora que marchose ya Doña Rosa a quien tanto gustaba rodearse de curas y nazarenos, ¿no os parece?).



Y ya que hablo de Córdoba, voy a contaros que este sábado pasado se celebró en la Facultad de Derecho la asamblea del colectivo Córdoba Laica. Como se dice en su blog, Córdoba Laica está constituida por personas que defienden la laicidad, entendida como el establecimiento de las condiciones jurídicas, políticas y sociales idóneas para el desarrollo pleno de la libertad de conciencia, base de los Derechos Humanos.

Desde aquí quiero animar a quienes me leen a adherirse a este movimiento. Hemos dejado, sin apenas darnos cuenta, que los meapilas se adueñen de calles, escuelas y celebraciones públicas. Es hora de ir haciendo algo.

Para empezar, en la columna de la derecha hay un enlace para firmar por la separación Iglesia-Estado. Dedicadle un par de minutos.

Un mundo mejor es aquel en el que ninguna confesión religiosa es percibida como amenaza. Un mundo mejor es aquel en el que creyentes y no creyentes viven su espiritualidad o falta de ella sin conflicto y en el más estricto ámbito de lo personal.

jueves, 19 de noviembre de 2009

CULTURA versus cultura

(Se aconsejan 5 minutos para leerlo)

Hace algunas semanas tuvo lugar en la Biblioteca Central un encuentro entre los máximos responsables de Córdoba 2016 y representantes del movimiento vecinal de nuestra ciudad. Allí acudieron por parte de la Fundación Córdoba Ciudad Cultural su Gerente Carlota Álvarez Basso, y por parte de la Oficina de la Capitalidad Córdoba 2016 su Director Manuel Pérez.

Dicen que no hay que confundir la Fundación Córdoba Ciudad Cultural con la Oficina de la Capitalidad Córdoba 2016. La primera tiene vocación de continuidad. La segunda tiene un horizonte de vida máximo no más allá del 2016. De hecho podría morir mucho antes si Córdoba no pasara alguna de las fases del procedimiento de selección y elección de la Ciudad Capital Cultural de Europa 2016.

La primera de estas “fechas oficiales” es octubre de 2010 cuando el gobierno de España presentará a la Comisión Europea la lista de ciudades candidatas de nuestro país. A lo más tardar, a finales del mismo año de 2010 la Comisión Europea recomendará una lista restringida de ciudades candidatas, tras lo cual la autoridad correspondiente del Estado Español aprobará formalmente las ciudades candidatas.

La siguiente y definitiva criba será de nuevo en el mes de octubre, pero del año 2011. Para esas fechas el Comité de Selección recomendará las dos ciudades candidatas (es decir elegidas), que unos meses después serán definitivamente designadas por el Consejo de Europa. En este caso serán una de España y otra de Polonia, pues desde hace años son dos las ciudades que en cada ocasión son nombradas Capitales Europeas de la Cultura.

De lo que quiero hablar ahora es de una idea que me vino mientras Carlota Álvarez Basso hizo su exposición. Ella mencionó muchas cifras durante su intervención y una de ellas tenía que ver con la comparación entre la cantidad de proyectos culturales desarrollados por cada una de las diferentes ciudades que hasta ahora han sido capitales europeas de la cultura. Creo recordar que en concreto fue Estocolmo una de las ciudades que más alta cifra de proyectos desarrolló: más de 1700. Lo que me llamó la atención fue que Carlota se refiriera a ello como algo excesivo, y que por el contrario prefiriera una menor cantidad de proyectos.

Yo no pude evitar pensar en la relación inversa que existe entre grandes y pocos proyectos de mucho gasto, y muchos y pequeños proyectos de poco gasto. Mientras la primera estrategia da lugar a menos trabajo aunque logra resultados muy “espectaculares”, la segunda requiere de más trabajo y da lugar a resultados “menos espectaculares”. Es evidente que es más fácil gastar 6.000.000 de euros en 6 proyectos que los mismos 6.000.000 de euros en 1.000 proyectos. Lo mismo ocurre desde siempre con las inversiones en infraestructuras para el transporte: ¡cómo lucen el AVE y las autovías frente al tren tradicional y las carreteritas!.

Pero me pregunto yo ¿el resultado “culturalmente hablando” de los grandes espectáculos es el mismo que el de los proyectos más pequeños que renuncian a la espectacularidad? ¿Es acaso lo mismo conseguir que 50.000 personas acudan a un concierto que lograr que esas mismas 50.000 personas participen en una reunión de un club de lectura?

De siempre ha habido dos concepciones de la cultura. Una, que podríamos escribir con mayúsculas, sería la de los grandes fastos. Otra, más modesta pero real, escrita en sencilla tipografía, sería la de la participación activa (no sólo contemplativa), en los actos culturales. Yo me refiero a veces a este tipo de cultura como la “cultura semilla”, la cultura que germina. No en vano el término cultura está etimológicamente emparentado con el de agricultura.

Se dice que el siglo XX ha sido el siglo de la entrada en escena de las masas. Pero esa entrada en escena no ha consistido siempre, como algunos demasiado optimistas interpretan, en la conversión de los antiguos súbditos en nuevos ciudadanos. No: esa supuesta liberación ha consistido en realidad en la conversión de los antiguos sojuzgados por el poder económico y político, antiguos alienados por el duro trabajo en la fábrica o el campo, en los nuevos sojuzgados y alienados por el poder cultural. Y eso es así porque la cultura practicada y alentada por los poderes no es la cultura liberadora, sino la cultura consumidora.

No me quiero extender, que esta entrada me está quedando muy larga.

Definitivamente, propongo para la celebración del 2016, si es que Córdoba llega a ser designada Capital Europea de la Cultura, la celebración de 1000 pequeños proyectos del tipo de:
- una reunión de un Club de Lectura durante cada día del año. Estas reuniones se pueden realizar en las bibliotecas públicas y en locales de asociaciones de vecinos, etc.
- asistencia de todos los escolares de la ciudad a al menos un concierto de música clásica a celebrar en los salones de actos de los centros escolares, centros cívicos y otras pequeñas infraestructuras de barrio.
- presencia constante de, como mínimo, una exposición de pintura, escultura, fotografía, etc, en algún local de cada barrio de la ciudad.
- celebración de concursos de fotografía, pintura, escritura, etc, alentando la participación de toda la población cordobesa con premios dignos aunque no millonarios.
- Etc, etc, etc

La cultura puede hacer a los hombres libres, pero también puede contribuir a mantenerlos en la esclavitud