Seria muy fácil decir que individuo is OK; individualismo es pasarse. Pero no va de eso la cosa. El individualismo no es sólo un "extremismo" del individuo; es más bien una tendencia que lleva hacia la desconexión de los otros individuos. Como tal, por otra parte, es una tendencia evidentemente potenciada y favorecida por el sistema, que siempre ha temido mucho más a los colectivos que a los individuos.
La construcción del individuo, la libertad personal, la liberación de ataduras sociales y de grupo, o dicho de otro modo, la renuncia al gregarismo como modelo de conducta, es una conquista progresiva del último par de siglos en occidente. Un hito fundamental en ese proceso fue la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, derechos humanos que no pueden ser entendidos sino como derechos de las personas. Cosa bien distinta son esos derechos mucho más abstractos que son los derechos de los pueblos. No los niego, pero no deberían ser entendidos sino como derechos que afectan, individualmente, a una suma de personas. Cuando no es así, en base a esos derechos se llegan a cometer muchas atrocidades.
Hechas estas disquisiciones previas, que ya me estaban alejando demasiado de mi propósito, de lo que quiero hablar aquí es de una película que he visto hace unos días; su título: Arcadia, y su director: Costa Gavras. Fue producida en el año 2005 pero yo la he visionado recientemente en casa gracias a su distribución hace unos meses por el diario PÚBLICO.
Como la mayoría de las películas de este reconocido director griego afincado hace tiempo en Francia, se trata de cine político. Pudiera no parecérselo a alguien desprevenido, y se podría incluso llegar a pensar que se trata simplemente de un thriller con asesino en serie de por medio. Pero no, es cine político, y del bueno. Lo que ocurre es que hacer política en estos tiempos ya no es hablar de huelgas o de grandes conflictos de masas; es aventurar una tesis sobre qué podemos llegar a hacer como individuos para no ser definitivamente sometidos por el sistema.
La historia que nos cuenta Gavras es la de un alto ejecutivo de empresa que habiendo perdido su puesto de trabajo y ante la posibilidad de ver definitivamente derrumbado su estatus y su alto nivel de vida (gran casa en las afueras, dos coches, cierto lujo, etc, etc) decide emprender una lucha solitaria y fuera de toda moral contra lo que se interpone entre su realidad y su deseo. Y lo que se le interpone, haciendo una interpretación individualista y erronea del problema, no es otra cosa que el conjunto de sus competidores, los aspirantes al mismo puesto de trabajo al que él aspira. De tal manera, después de investigar quiénes son los ejecutivos que han presentado curriculum a la misma oferta laboral, decide ir eliminándolos uno a uno hasta ser él el único posible contratado.
Tras muchas vicisitudes y de una manera bastante asombrosa hasta para él mismo, logra asesinarlos a todos y quedar impune y fuera de toda sopecha. Contribuye a ello el hecho de que uno de esos mismos aspirantes, en una situación aún más deprimente que la suya, se suicida antes de que él llegue a matarlo, dejando un escrito que es interpretado, por su ambigüedad, como una autoinculpación de las otras muertes.
Lo cierto es que el protagonista, y asesino, logra alcanzar su objetivo y es contratado para el puesto de trabajo. Pero la escena final trasluce la debilidad del falso equilibrio alcanzado: otro competidor, en este caso una joven competidora, habiendo llegado a la misma situación a la que antes había llegado él, se planta en la empresa y solicita hablar con él. El juego de miradas no deja lugar a dudas sobre cuales son sus propósitos: se propone empezar la misma lucha individualista que él acometió, lucha que empezará por eliminarlo a él como competidor.
En nuestra lucha por alcanzar la felicidad ¿quiénes son nuestros enemigos?. Este inmundo sistema, probablemente ya muy cerca de su autodestrucción, ha conseguido incrustar en nosotros el mecanismo de la competitividad como un supremo valor, supuestamente el más idóneo para alcanzar nuestros objetivos. La realidad es bien distina puesto que la mayor parte de las cosas que nos pueden hacer felices son sólo alcanzables en grupo, en familia, en pareja.
Moraleja: la lucha individualista, sobre todo en el mundo laboral, no es solución.
domingo, 28 de noviembre de 2010
Individuo e Individualismo
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lunes, 22 de noviembre de 2010
Libertad y Miedos
Con este título que he dado al post reconozco que juego un poco al despiste. Si le hubiera dado el que debía, todo habría sido muy claro. Me refiero a que voy a hablar del miedo a la libertad, es decir del conocido libro de Erich Fromm convertido en un clásico del género de ensayo. Acabo de leerlo con motivo de mi participación en uno de los clubes de lectura de ensayo de mi biblioteca.
En primer lugar tengo que decir que recomiendo vivamente su lectura, y que no se me ocurre pensar que con estos comentarios míos pudiera yo aportar ni por asomo el mismo enriquecimiento que puede dar la lectura directa de Fromm. Sólo pretendo, si acaso, despertar el interés de hacerlo.
"El miedo a la libertad", obra publicada por Erich Fromm en el año 1947 y escrita durante los años previos, incluídos los del desarrollo de la II Guerra Mundial, tuvo a mi entender un objetivo primordial: explicar el nacimiento del nazismo y el apoyo recibido a esta ideología y a este régimen por parte de millones de alemanes y de otros muchos cientos de miles de europeos de otras naciones.
Como segundo objetivo, tan importante como el primero, estaba el intento de aleccionarnos y prevenirnos sobre el peligro que amenaza a toda sociedad, incluída la democracia occidental "consolidada", de ver cómo grandes sectores de su población pueden resultar atraidos por el autoritarismo como solución política.
Fromm, al que podríamos definir como un filósofo marxista-psicoanalista, se aventuró a formular una explicación psicológica de los comportamientos sociales. Al fin y al cabo los grupos no son más que suma de individuos, y por ello mismo, alguna relación se deberá encontrar entre el comportamiento del colectivo y la psicología de los individuos.
Hay que admitir que resulta muy complejo explicar la evolución social en base psicológica. Ocurre en este asunto, como en otras tantas ramas del conocimiento, que hay siempre varias magnitudes desde las que contemplar la realidad. Por ejemplo, si bien todos sabemos que la base de todo lo "realmente existente" es el átomo (por debajo de él, las partículas subatómicas; por encima, las moléculas), nadie intenta explicar el funcionamiento del aparato digestivo o la mecánica de fluídos en base atómica sino que acude a elementos de otra magnitud para hacerlo. Algo así podría decirse del intento de Fromm de explicación social en base psicológica.
Pero aceptando esa dificultad, en mi opinión es cierto, tal como afirma Fromm, que "sólo una teoría, psicológica que utilice el concepto de fuerza inconsciente puede penetrar en las oscuras racionalizaciones que hallamos al analizar al individuo o la cultura. Un gran número de problemas, aparentemente insolubles, desaparecen apenas nos decidimos a abandonar la idea de que los motivos que la gente cree constituyen la causa de sus acciones, pensamientos o emociones, sean necesariamente aquellos que en la realidad los impulsa a obrar, sentir y pensar de esa determinada manera".
Sobre la base de esa formulación, Fromm nos habla del por qué y del cómo surgen la inclinación de los individuos al autoritarismo, al conformismo y a otros "mecanismos de evasión". Todo procede de la discrepancia existente "entre el propósito de asegurar el fluido funcionamiento de la sociedad y el de promover el desarrollo pleno del individuo", que como está claro, son cosas bien distintas.
Las sociedades más estables y "armoniosas" fueron aquellas en las que el individuo estaba totalmente sometido a un orden social y psicológico que determinaba el lugar y las aspiraciones que le concernían. Se refiere Fromm a las sociedades feudales. En esas sociedades, la falta de libertad daba lugar a individuos totalmente frustrados e irrealizados desde un punto de vista moderno, pero también, por otra parte, a la inexistencia de inseguridades. Fue con el nacimiento del capitalismo y, de manera muy relacionada, con el surgimiento de la Reforma y la vindicación de un cristianismo más personal e interiorizado, cuando el individuo empezó a sentirse libre pero a la vez inseguro.
Qué duda cabe que es tranquilizador creer que tu lugar en el mundo está definido y que no depende de ti el cambiarlo, o que te espera un futuro tras la muerte, pero que en relación a él es un ser llamado dios quien te lo adjudicará a su capricho. Con esas creencias no había lugar para la ansiedad.
Esos tiempos han desaparecido, porque ya no hay dios y porque somos evidentemente libres, al menos por lo que respecta a su significado psicológico. Y es por esto por lo que el individuo moderno sufre de ansiedad, de depresión, de miedos.
Ya no existe ese orden establecido, y en palabras de Fromm:
Al día de hoy somos libres, en el sentido que da Fromm al concepto de "libertad negativa", por habernos librado de lo que nos ataba, pero aún no somos libres en el sentido positivo porque no hemos aprendido a ser espontáneos, no hemos aprendido a unir equilibradamente naturaleza y razón, voluntad y sentimientos.
En primer lugar tengo que decir que recomiendo vivamente su lectura, y que no se me ocurre pensar que con estos comentarios míos pudiera yo aportar ni por asomo el mismo enriquecimiento que puede dar la lectura directa de Fromm. Sólo pretendo, si acaso, despertar el interés de hacerlo.
"El miedo a la libertad", obra publicada por Erich Fromm en el año 1947 y escrita durante los años previos, incluídos los del desarrollo de la II Guerra Mundial, tuvo a mi entender un objetivo primordial: explicar el nacimiento del nazismo y el apoyo recibido a esta ideología y a este régimen por parte de millones de alemanes y de otros muchos cientos de miles de europeos de otras naciones.
Como segundo objetivo, tan importante como el primero, estaba el intento de aleccionarnos y prevenirnos sobre el peligro que amenaza a toda sociedad, incluída la democracia occidental "consolidada", de ver cómo grandes sectores de su población pueden resultar atraidos por el autoritarismo como solución política.
Fromm, al que podríamos definir como un filósofo marxista-psicoanalista, se aventuró a formular una explicación psicológica de los comportamientos sociales. Al fin y al cabo los grupos no son más que suma de individuos, y por ello mismo, alguna relación se deberá encontrar entre el comportamiento del colectivo y la psicología de los individuos.
Hay que admitir que resulta muy complejo explicar la evolución social en base psicológica. Ocurre en este asunto, como en otras tantas ramas del conocimiento, que hay siempre varias magnitudes desde las que contemplar la realidad. Por ejemplo, si bien todos sabemos que la base de todo lo "realmente existente" es el átomo (por debajo de él, las partículas subatómicas; por encima, las moléculas), nadie intenta explicar el funcionamiento del aparato digestivo o la mecánica de fluídos en base atómica sino que acude a elementos de otra magnitud para hacerlo. Algo así podría decirse del intento de Fromm de explicación social en base psicológica.
Pero aceptando esa dificultad, en mi opinión es cierto, tal como afirma Fromm, que "sólo una teoría, psicológica que utilice el concepto de fuerza inconsciente puede penetrar en las oscuras racionalizaciones que hallamos al analizar al individuo o la cultura. Un gran número de problemas, aparentemente insolubles, desaparecen apenas nos decidimos a abandonar la idea de que los motivos que la gente cree constituyen la causa de sus acciones, pensamientos o emociones, sean necesariamente aquellos que en la realidad los impulsa a obrar, sentir y pensar de esa determinada manera".
Sobre la base de esa formulación, Fromm nos habla del por qué y del cómo surgen la inclinación de los individuos al autoritarismo, al conformismo y a otros "mecanismos de evasión". Todo procede de la discrepancia existente "entre el propósito de asegurar el fluido funcionamiento de la sociedad y el de promover el desarrollo pleno del individuo", que como está claro, son cosas bien distintas.
Las sociedades más estables y "armoniosas" fueron aquellas en las que el individuo estaba totalmente sometido a un orden social y psicológico que determinaba el lugar y las aspiraciones que le concernían. Se refiere Fromm a las sociedades feudales. En esas sociedades, la falta de libertad daba lugar a individuos totalmente frustrados e irrealizados desde un punto de vista moderno, pero también, por otra parte, a la inexistencia de inseguridades. Fue con el nacimiento del capitalismo y, de manera muy relacionada, con el surgimiento de la Reforma y la vindicación de un cristianismo más personal e interiorizado, cuando el individuo empezó a sentirse libre pero a la vez inseguro.
Qué duda cabe que es tranquilizador creer que tu lugar en el mundo está definido y que no depende de ti el cambiarlo, o que te espera un futuro tras la muerte, pero que en relación a él es un ser llamado dios quien te lo adjudicará a su capricho. Con esas creencias no había lugar para la ansiedad.
Esos tiempos han desaparecido, porque ya no hay dios y porque somos evidentemente libres, al menos por lo que respecta a su significado psicológico. Y es por esto por lo que el individuo moderno sufre de ansiedad, de depresión, de miedos.
Ya no existe ese orden establecido, y en palabras de Fromm:
- (...)"La educación conduce con demasiada frecuencia a la eliminación de la espontaneidad y a la sustitución de los actos psíquicos originales por emociones, pensamientos y deseos impuestos desde afuera".
- (...)"El hombre moderno vive bajo la ilusión de saber lo que quiere, cuando, en realidad, desea únicamente lo que se supone (socialmente) ha de desear".
- (...)"Nos hemos transformado en autómatas que viven bajo la ilusión de ser individuos dotados de libre albedrío".
Al día de hoy somos libres, en el sentido que da Fromm al concepto de "libertad negativa", por habernos librado de lo que nos ataba, pero aún no somos libres en el sentido positivo porque no hemos aprendido a ser espontáneos, no hemos aprendido a unir equilibradamente naturaleza y razón, voluntad y sentimientos.
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domingo, 14 de noviembre de 2010
Firma por la derogación del Concordato y los Acuerdos con el Vaticano
Para:Presidencia del Gobierno y Congreso de los Diputados
España es un país constitucionalmente aconfesional. Sin embargo, la realidad dista mucho de ese principio constitucional de aconfesionalidad.
El mayor escollo para hacerlo realidad es la existencia del Concordato de 1953 y los Acuerdos de 1976 y 1979 entre el Estado del Vaticano y el Estado español.
Por ello, exigimos la DEROGACIÓN DEL CONCORDATO DE 1953 Y DE LOS ACUERDOS DE 1976 Y 1979 SUSCRITOS ENTRE EL ESTADO ESPAÑOL Y EL ESTADO DEL VATICANO.
Por un Estado Laico y aconfesional.
Por el derecho a la libertad de conciencia, plena y en igualdad de condiciones.
Firmantes
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viernes, 12 de noviembre de 2010
Sahara: ¡Algo tenemos que hacer!
Lo que está pasando en el Aaiun desde el lunes 8 de noviembre constituye una vergüenza para el mundo y especialmente para Marruecos.
Lo que está pasando en el Sahara Occidental desde hace 35 años es una vergüenza para España y especialmente para todos los gobiernos que desde esas fechas hemos tenido. Como ex-potencia colonial, la mayor responsabilidad de todo lo que viene pasando allí es española.
A la ignominia perpretada por el gobierno de Arias Navarro en noviembre de 1975 con el reparto del Sahara Occidental entre Marruecos y Mauritania, prosiguió la incomprensible inacción del gobierno de Suárez, la dolorosa hipocresia del gobierno de Felipe González, la voluntaria ignorancia del gobierno de Aznar, y la actual cobardía del gobierno de Zapatero.
A lo largo de todos estos 35 años, la resistencia del pueblo saharaui, malviviendo en haimas en pleno desierto o soportando la opresión marroquí en las pocas ciudades existentes en el territorio, nos da una lección de dignidad y valor difícil de igualar. Sólo se me ocurre compararlo con ese otro pueblo sufriente que es el pueblo palestino.
La sangría actual (nadie se atreve a dar cifras de los muertos saharahuis) ha de ser parada. Se impone la necesidad de una fuerte presión exterior sobre el gobierno marroquí para frenar esta ola de represión y poder abrir por fin una puerta a la esperanza del pueblo saharui con la celebración del ansiado referendum de autodeterminación propuesto (y pospuesto mil veces) por la ONU.
Si el gobierno español no es capaz de hacer nada, me hago eco de la propuesta de enviar cartas a los parlamentarios europeos para que sea la Unión Europea la que intervenga en este conflicto.
¡Algo tenemos que hacer!
Por favor, pinchad en la imagen y luego rellenad una carta con vuestras propias palabras. Ésta será enviada a los europarlamentarios.
Lo que está pasando en el Sahara Occidental desde hace 35 años es una vergüenza para España y especialmente para todos los gobiernos que desde esas fechas hemos tenido. Como ex-potencia colonial, la mayor responsabilidad de todo lo que viene pasando allí es española.
A la ignominia perpretada por el gobierno de Arias Navarro en noviembre de 1975 con el reparto del Sahara Occidental entre Marruecos y Mauritania, prosiguió la incomprensible inacción del gobierno de Suárez, la dolorosa hipocresia del gobierno de Felipe González, la voluntaria ignorancia del gobierno de Aznar, y la actual cobardía del gobierno de Zapatero.
A lo largo de todos estos 35 años, la resistencia del pueblo saharaui, malviviendo en haimas en pleno desierto o soportando la opresión marroquí en las pocas ciudades existentes en el territorio, nos da una lección de dignidad y valor difícil de igualar. Sólo se me ocurre compararlo con ese otro pueblo sufriente que es el pueblo palestino.
La sangría actual (nadie se atreve a dar cifras de los muertos saharahuis) ha de ser parada. Se impone la necesidad de una fuerte presión exterior sobre el gobierno marroquí para frenar esta ola de represión y poder abrir por fin una puerta a la esperanza del pueblo saharui con la celebración del ansiado referendum de autodeterminación propuesto (y pospuesto mil veces) por la ONU.
Si el gobierno español no es capaz de hacer nada, me hago eco de la propuesta de enviar cartas a los parlamentarios europeos para que sea la Unión Europea la que intervenga en este conflicto.
¡Algo tenemos que hacer!
Por favor, pinchad en la imagen y luego rellenad una carta con vuestras propias palabras. Ésta será enviada a los europarlamentarios.
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viernes, 5 de noviembre de 2010
Laicidad del estado: Habrá que seguir esperando
¿A ver qué os parece al artículo 1º de la Ley de Libertad de Conciencia?
Artículo Primero. Objeto
1. El Estado es laico. Ninguna convicción ideológica o confesión religiosa tendrá carácter estatal.
2. Se garantiza el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia, de religión o de cualesquiera convicciones de libre elección a todas las personas físicas del territorio del Estado español.
3. Las opciones escogidas derivadas de tal libertad pertenecen al ámbito del derecho privado. Nadie está obligado a declarar sobre sus convicciones, religión o creencias.
4. Están bajo el ámbito de la aplicación de esta Ley Orgánica todas las personas jurídicas en las que se asocien los ciudadanos y ciudadanas para defender, fomentar y divulgar, de manera colectiva, sus opciones de pensamiento, de conciencia o de convicciones ideológicas y filosóficas, incluidas las confesiones y comunidades de carácter religioso.
5. El ejercicio de los derechos dimanantes de la libertad de pensamiento, de conciencia, de religión o de convicciones tiene como único límite la protección del derecho de los demás al ejercicio de las libertades públicas y derechos fundamentales
¿Y este fragmento del artículo 4º?
Artículo Cuarto. Deberes de las administraciones públicas.
1.- Los poderes públicos velarán por que el derecho indivisible a la libertad de pensamiento, de conciencia, de religión o de convicciones pueda ser ejercido, individual o colectivamente, por todas y cada una de las personas, en plenas condiciones de igualdad, evitando cualquier forma de privilegio o de discriminación por motivos de religión o de convicciones.
2.-Los representantes de los poderes públicos actuarán, en el ejercicio de sus funciones, como representantes de toda la ciudadanía y no de convicciones particulares, absteniéndose de actuar, como representantes públicos, en cualquier acto de culto promovido por una determinada confesión, perdiendo la condición de tales, si lo hicieren, al margen de las responsabilidades en que puedan incurrir.(...)
No está mal ¿eh? Qué pena que desgraciadamente sea pura ficción. O mejor dicho, que sólo sean artículos del texto propuesto por Europa Laica para la Ley de Libertad de Conciencia que el gobierno de Jose Luis Rodríguez Zapatero se comprometió a aprobar durante esta legislatura y que definitivamente tendrá que esperar en un futuro al regreso de un gobierno más progresista y valiente.
El texto de esa propuesta de ley está disponible en la web de Laicismo.org
Mientra este gobierno renuncia a eliminar los enormes privilegios simbólicos, jurídicos, económicos, tributarios y en materia de enseñanza y servicios sociales de los que disfruta la iglesia católica en España (incluso ha aumentado durante su mandato la financiación de forma escandalosa), el Papa es invitado a gastos pagados para que venga a evangelizarnos. Casi 6 millones de euros saldrán del erario público (es decir, de nuestros creyentes, ateos o agnósticos bolsillos) para pagar sus estancia en Santiago de Compostela y en Barcelona ¡Qué vergüenza!.
Hagamos algo: al menos, firmemos para pasarle la factura al Papa. Es lo mínimo que podemos hacer
Artículo Primero. Objeto
1. El Estado es laico. Ninguna convicción ideológica o confesión religiosa tendrá carácter estatal.
2. Se garantiza el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia, de religión o de cualesquiera convicciones de libre elección a todas las personas físicas del territorio del Estado español.
3. Las opciones escogidas derivadas de tal libertad pertenecen al ámbito del derecho privado. Nadie está obligado a declarar sobre sus convicciones, religión o creencias.
4. Están bajo el ámbito de la aplicación de esta Ley Orgánica todas las personas jurídicas en las que se asocien los ciudadanos y ciudadanas para defender, fomentar y divulgar, de manera colectiva, sus opciones de pensamiento, de conciencia o de convicciones ideológicas y filosóficas, incluidas las confesiones y comunidades de carácter religioso.
5. El ejercicio de los derechos dimanantes de la libertad de pensamiento, de conciencia, de religión o de convicciones tiene como único límite la protección del derecho de los demás al ejercicio de las libertades públicas y derechos fundamentales
¿Y este fragmento del artículo 4º?
Artículo Cuarto. Deberes de las administraciones públicas.
1.- Los poderes públicos velarán por que el derecho indivisible a la libertad de pensamiento, de conciencia, de religión o de convicciones pueda ser ejercido, individual o colectivamente, por todas y cada una de las personas, en plenas condiciones de igualdad, evitando cualquier forma de privilegio o de discriminación por motivos de religión o de convicciones.
2.-Los representantes de los poderes públicos actuarán, en el ejercicio de sus funciones, como representantes de toda la ciudadanía y no de convicciones particulares, absteniéndose de actuar, como representantes públicos, en cualquier acto de culto promovido por una determinada confesión, perdiendo la condición de tales, si lo hicieren, al margen de las responsabilidades en que puedan incurrir.(...)
No está mal ¿eh? Qué pena que desgraciadamente sea pura ficción. O mejor dicho, que sólo sean artículos del texto propuesto por Europa Laica para la Ley de Libertad de Conciencia que el gobierno de Jose Luis Rodríguez Zapatero se comprometió a aprobar durante esta legislatura y que definitivamente tendrá que esperar en un futuro al regreso de un gobierno más progresista y valiente.
El texto de esa propuesta de ley está disponible en la web de Laicismo.org
Mientra este gobierno renuncia a eliminar los enormes privilegios simbólicos, jurídicos, económicos, tributarios y en materia de enseñanza y servicios sociales de los que disfruta la iglesia católica en España (incluso ha aumentado durante su mandato la financiación de forma escandalosa), el Papa es invitado a gastos pagados para que venga a evangelizarnos. Casi 6 millones de euros saldrán del erario público (es decir, de nuestros creyentes, ateos o agnósticos bolsillos) para pagar sus estancia en Santiago de Compostela y en Barcelona ¡Qué vergüenza!.
Hagamos algo: al menos, firmemos para pasarle la factura al Papa. Es lo mínimo que podemos hacer
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lunes, 18 de octubre de 2010
El lugar del otro: deseo y empatía
Pensando en ese extraño lugar que es "el lugar del otro" (extraño en el sentido de distinto, externo al nuestro), se me han ocurrido un par de reflexiones.
La primera me vino a consecuencia de la visión de la última película de Woody Allen, la titulada 'Conocerás al hombre de tus sueños' (‘You Will Meet a Tall Dark Stranger’, 2010). Se trata de una más de las típicas películas de W. Allen en la que se retratan algunas de las miserias humanas de la urbana clase media. En los personajes de esta historia, como en tantas otras pelis de Allen, son evidentes la fragilidad, la inseguridad, y una indisimulada insatisfacción. Se podría decir que la vida que viven no es la que quisieran vivir (¿os suena?),
El personaje que viene a retratar esto de la manera más clara y simbólica es el que hace el actor Josh Brolin: un escritor frustrado que no consigue ver publicada nunca una de sus novelas y al que la relación con su pareja se le va agriando por esa invalidación personal. A este hombre frustrado se le viene a mudar al piso de enfrente una joven y hermosa mujer siempre vestida de rojo. La visión de sus momentos de intimidad, de sus desnudamientos, de su tersa y brillante piel, se convierten en una obsesión con la que llena la mayor parte de su tiempo perdido.
Pero ocurre que tras un flirteo correspondido y un engaño que no viene al caso contar ahora, este ecritor frustrado, después de romper con su mujer, consigue ligarse a la chica joven y mudarse a su casa: "la casa de enfrente". Desde allí, en el preciso momento en que comienza a deshacer su maleta, no puede dejar de ver a la que ahora es su nueva vecina de enfrente, su preciosa y madura mujer (Naomi Watts), que en ese mismo momento se está desnudando, mostrándose ahora como la mujer deseada y no poseída, la mujer de otro que ya no es él.
Parece, y no digo que esté del todo mal, que siempre deseamos lo que no tenemos, y que eso es lo que nos mantiene vivos. Dicho de otra manera: sin el motor del deseo no hay vida que merezca el nombre. Pero también es cierto que deberíamos ser capaces de aceptar aquello que tenemos, que suele ser mucho, y buscar la felicidad con ello. Al fin y al cabo, la felicidad no es más que una sensación que procede, no de la realidad externa, sino del interior de nosotros mismos.
La segunda reflexión que me hago tiene que ver con otro sentimiento muy distinto; me refiero a la empatía, esa ensalzada actitud que todos dicen practicar pero que en realidad muy pocos sienten. La empatía no es, tal como yo la entiendo, ese caerte bien todo el mundo, ese decirle a cada uno lo que quiere oir, o ese reir las gracias de cualquiera mientras pasas tu brazo por su hombro compartiendo un vino. La empatía es algo muy profundo que tiene que ver con la capacidad de ver el mundo desde los ojos del otro, de sentir el placer y el goce del otro durante sus momentos felices, de compadecer, es decir padecer, el mismo dolor que el otro cuando la vida le duele.
La empatía es un sentimiento que si de verdad la mayoría de la gente llegara a sentir, terminaría provocando irremisiblemente y en no mucho tiempo un cambio radical en el mundo. No podría ser de otra manera: se acabarían las injusticias, las guerras, la explotación, el daño intencionado.
Pero ¿cómo podrá llegar a afirmarse la empatía frente a tanto egoismo? Hay quien opina que el egoismo es un sentimiento connatural a nosotros mismos. Si esto es así ¿no hay mejor futuro?
La primera me vino a consecuencia de la visión de la última película de Woody Allen, la titulada 'Conocerás al hombre de tus sueños' (‘You Will Meet a Tall Dark Stranger’, 2010). Se trata de una más de las típicas películas de W. Allen en la que se retratan algunas de las miserias humanas de la urbana clase media. En los personajes de esta historia, como en tantas otras pelis de Allen, son evidentes la fragilidad, la inseguridad, y una indisimulada insatisfacción. Se podría decir que la vida que viven no es la que quisieran vivir (¿os suena?),
El personaje que viene a retratar esto de la manera más clara y simbólica es el que hace el actor Josh Brolin: un escritor frustrado que no consigue ver publicada nunca una de sus novelas y al que la relación con su pareja se le va agriando por esa invalidación personal. A este hombre frustrado se le viene a mudar al piso de enfrente una joven y hermosa mujer siempre vestida de rojo. La visión de sus momentos de intimidad, de sus desnudamientos, de su tersa y brillante piel, se convierten en una obsesión con la que llena la mayor parte de su tiempo perdido.
Pero ocurre que tras un flirteo correspondido y un engaño que no viene al caso contar ahora, este ecritor frustrado, después de romper con su mujer, consigue ligarse a la chica joven y mudarse a su casa: "la casa de enfrente". Desde allí, en el preciso momento en que comienza a deshacer su maleta, no puede dejar de ver a la que ahora es su nueva vecina de enfrente, su preciosa y madura mujer (Naomi Watts), que en ese mismo momento se está desnudando, mostrándose ahora como la mujer deseada y no poseída, la mujer de otro que ya no es él.Parece, y no digo que esté del todo mal, que siempre deseamos lo que no tenemos, y que eso es lo que nos mantiene vivos. Dicho de otra manera: sin el motor del deseo no hay vida que merezca el nombre. Pero también es cierto que deberíamos ser capaces de aceptar aquello que tenemos, que suele ser mucho, y buscar la felicidad con ello. Al fin y al cabo, la felicidad no es más que una sensación que procede, no de la realidad externa, sino del interior de nosotros mismos.
La segunda reflexión que me hago tiene que ver con otro sentimiento muy distinto; me refiero a la empatía, esa ensalzada actitud que todos dicen practicar pero que en realidad muy pocos sienten. La empatía no es, tal como yo la entiendo, ese caerte bien todo el mundo, ese decirle a cada uno lo que quiere oir, o ese reir las gracias de cualquiera mientras pasas tu brazo por su hombro compartiendo un vino. La empatía es algo muy profundo que tiene que ver con la capacidad de ver el mundo desde los ojos del otro, de sentir el placer y el goce del otro durante sus momentos felices, de compadecer, es decir padecer, el mismo dolor que el otro cuando la vida le duele.
La empatía es un sentimiento que si de verdad la mayoría de la gente llegara a sentir, terminaría provocando irremisiblemente y en no mucho tiempo un cambio radical en el mundo. No podría ser de otra manera: se acabarían las injusticias, las guerras, la explotación, el daño intencionado.
Pero ¿cómo podrá llegar a afirmarse la empatía frente a tanto egoismo? Hay quien opina que el egoismo es un sentimiento connatural a nosotros mismos. Si esto es así ¿no hay mejor futuro?
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miércoles, 13 de octubre de 2010
¡Qué hartura de obispos y curas!
Ahora resulta que al obispo de Córdoba le duele que los cordobeses sigamos llamando mezquita a la Mezquita de Córdoba. Llevado por ese dolor, no ha tenido otra que montar un revuelo mediático intencionado para proponernos que dejemos de referirnos a este monumento con el nombre por el que actualmente lo conocemos para que pasemos a utilizar el mucho más novedoso de "Catedral de Córdoba, antigua mezquita". Eliminar lo de "antigua mezquita" será su nueva propuesta, imagino, para dentro de unos años.
Pasados casi 800 años de la conquista cristiana, Córdoba pasaría de una puñetera vez por fin al "seno terminológico" de la gran familia católica. No hay que olvidar que en cierto modo somos lo que decimos. El hecho de que la mayoría de los cordobeses no hablemos de nuestra catedral sino de nuestra mezquita nos hace seguramente un poco menos cristianos a los ojos de este oficial del ejercito vaticano.
El problema es que el señor obispo no sabe que tira piedras sobre su propio tejado. La Iglesia, inexplicablemente, inapropiadamente más bien diría yo, se beneficia de la explotación económica de este "resort" cuando es con dinero público con el que se restaura continuamente. Así, es con dinero de todos nosotros con el que estos curiados adecentan y ponen en valor para su posterior explotación turística este monumento. Y no es la anodina catedral, sin presencia alguna en los libros de historia o de arte, la que vienen a ver visitantes de todo el mundo, sino la mezquita, que siendo única por muchos valores históricos y artísticos, figura en todos los libros y guías turísticas de España y del mundo entero. Si el obispo consigue que no se hable más de la Mezquita de Córdoba sino de la Catedral de Córdoba, esta ciudad perderá uno de sus valores más importantes, es decir, una de sus fuentes de ingresos más evidentes.
Sólo le pido al obispo que para su uso particular se refiera a la Mezquita como más le guste, y que nos deje a los demás hacer lo mismo. Pero sobre todo, también le pido, que no pretenda, por el bien de esta ciudad, que se deje de hablar de la Mezquita de Córdoba.
Pasados casi 800 años de la conquista cristiana, Córdoba pasaría de una puñetera vez por fin al "seno terminológico" de la gran familia católica. No hay que olvidar que en cierto modo somos lo que decimos. El hecho de que la mayoría de los cordobeses no hablemos de nuestra catedral sino de nuestra mezquita nos hace seguramente un poco menos cristianos a los ojos de este oficial del ejercito vaticano.
El problema es que el señor obispo no sabe que tira piedras sobre su propio tejado. La Iglesia, inexplicablemente, inapropiadamente más bien diría yo, se beneficia de la explotación económica de este "resort" cuando es con dinero público con el que se restaura continuamente. Así, es con dinero de todos nosotros con el que estos curiados adecentan y ponen en valor para su posterior explotación turística este monumento. Y no es la anodina catedral, sin presencia alguna en los libros de historia o de arte, la que vienen a ver visitantes de todo el mundo, sino la mezquita, que siendo única por muchos valores históricos y artísticos, figura en todos los libros y guías turísticas de España y del mundo entero. Si el obispo consigue que no se hable más de la Mezquita de Córdoba sino de la Catedral de Córdoba, esta ciudad perderá uno de sus valores más importantes, es decir, una de sus fuentes de ingresos más evidentes.
Sólo le pido al obispo que para su uso particular se refiera a la Mezquita como más le guste, y que nos deje a los demás hacer lo mismo. Pero sobre todo, también le pido, que no pretenda, por el bien de esta ciudad, que se deje de hablar de la Mezquita de Córdoba.
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sábado, 2 de octubre de 2010
Manifiesto por una Universidad Pública y laica
Apoyo el Manifiesto de Córdoba Laica Por una Universidad Pública y Laica
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viernes, 1 de octubre de 2010
La UGT, la Iglesia, y los "lapsus"
Quiero pensar que se trata de uno de esos lapsus mentales que ocurren a menudo por aquello de las costumbres, o por el poco esfuerzo que ponemos a veces en lo que decimos, por lo poco que medimos nuestro discurso.
He tenido conocimiento de que la Comisión Ejecutiva de Córdoba de la FETE (UGT) ha mandado una carta a todos los centros educativos de nuestra provincia con motivo de la huelga del 29S en la que decía, entre otras cosas, lo siguiente:
(...) Los profesores saben que el Estado de derecho cuesta dinero. Todo el Estado de Derecho, no sólo los sindicatos. Pero no hay democracia sin partidos políticos, como no la hay sin libertad de prensa, o sin libertad sindical. Los sindicatos, como los partidos políticos y la Iglesia (sic), cuestan dinero al Estado, pero son necesarios. Es necesario hablar de austeridad pero no de poner en riesgo los instrumentos que hacen posible poder vivir en democracia y en libertad. Todos sabemos que un sistema democrático cuesta dinero, como también lo cuesta los derechos que tienen los ciudadanos y que hay que garantizar: la seguridad (la policía cuesta dinero, los bomberos, los servicios de protección civil, el Ejercito…), la enseñanza, la salud, el acceso a la Justicia (por eso se paga con cargo al presupuesto público los abogados de oficio), y también la defensa de los intereses de los trabajadores. (...)
¿De verdad cree la UGT que la Iglesia es una de esas instituciones que es necesaria para el "Estado de Derecho"? ¿De verdad cree la UGT que la Iglesia se puede comparar con partidos y sindicatos en cuanto a la función que cumplen en un estado de derecho?
Si la Iglesia fuera necesaria, si las iglesias fueran necesarias, lo deberán ser sólo para sus feligreses y para nadie más, y el Estado no debe tener nada que ver con ello. Las iglesias, particularmente la Iglesia Católica, ha hecho y hace mucho daño a la convivencia en paz de todos los ciudadanos, creyentes y no creyentes, con su contínua ingerencia en el ámbito político, al que no pertenece.
Quiero creer que al redactor de esa carta de la UGT se le fueron los dedos por una inercia mental no controlada. Y me gustaría oir que alguien ha rectificado el contenido de esta carta.
He tenido conocimiento de que la Comisión Ejecutiva de Córdoba de la FETE (UGT) ha mandado una carta a todos los centros educativos de nuestra provincia con motivo de la huelga del 29S en la que decía, entre otras cosas, lo siguiente:
(...) Los profesores saben que el Estado de derecho cuesta dinero. Todo el Estado de Derecho, no sólo los sindicatos. Pero no hay democracia sin partidos políticos, como no la hay sin libertad de prensa, o sin libertad sindical. Los sindicatos, como los partidos políticos y la Iglesia (sic), cuestan dinero al Estado, pero son necesarios. Es necesario hablar de austeridad pero no de poner en riesgo los instrumentos que hacen posible poder vivir en democracia y en libertad. Todos sabemos que un sistema democrático cuesta dinero, como también lo cuesta los derechos que tienen los ciudadanos y que hay que garantizar: la seguridad (la policía cuesta dinero, los bomberos, los servicios de protección civil, el Ejercito…), la enseñanza, la salud, el acceso a la Justicia (por eso se paga con cargo al presupuesto público los abogados de oficio), y también la defensa de los intereses de los trabajadores. (...)
¿De verdad cree la UGT que la Iglesia es una de esas instituciones que es necesaria para el "Estado de Derecho"? ¿De verdad cree la UGT que la Iglesia se puede comparar con partidos y sindicatos en cuanto a la función que cumplen en un estado de derecho?
Si la Iglesia fuera necesaria, si las iglesias fueran necesarias, lo deberán ser sólo para sus feligreses y para nadie más, y el Estado no debe tener nada que ver con ello. Las iglesias, particularmente la Iglesia Católica, ha hecho y hace mucho daño a la convivencia en paz de todos los ciudadanos, creyentes y no creyentes, con su contínua ingerencia en el ámbito político, al que no pertenece.
Quiero creer que al redactor de esa carta de la UGT se le fueron los dedos por una inercia mental no controlada. Y me gustaría oir que alguien ha rectificado el contenido de esta carta.
domingo, 19 de septiembre de 2010
Vamos a hacer con el futuro un canto a la esperanza ...
Hoy ha muerto José Antonio Labordeta.
Creo que no ha habido otro cantautor como él (os parecerá tonto) que me haya hecho llorar de emoción con sus canciones. Hoy lo he hecho por su marcha.
Somos
como esos viejos árboles
batidos por el viento
que azota desde el mar.
Hemos
perdido compañeros
paisajes y esperanzas
en nuestro caminar.
Vamos
hundiendo en las palabras
las huellas de los labios
para poder besar
tiempos
futuros y anhelados,
de manos contra manos
izando la igualdad.
Somos
como la humilde adoba
que cubre contra el tiempo
la sombra del hogar.
Hemos
perdido nuestra historia
canciones y caminos
en duro batallar.
Vamos
a echar nuevas raíces
por campos y veredas,
para poder andar
tiempos
que traigan en su entraña
esa gran utopía
que es la fraternidad.
Somos
igual que nuestra tierra
suaves como la arcilla
duros del roquedal.
Hemos
atravesado el tiempo
dejando en los secanos
nuestra lucha total.
Vamos
a hacer con el futuro
un canto a la esperanza
y poder encontrar
tiempos
cubiertos con las manos
los rostros y los labios
que sueñan libertad.
Somos
como esos viejos árboles.
Creo que no ha habido otro cantautor como él (os parecerá tonto) que me haya hecho llorar de emoción con sus canciones. Hoy lo he hecho por su marcha.
Somos
como esos viejos árboles
batidos por el viento
que azota desde el mar.
Hemos
perdido compañeros
paisajes y esperanzas
en nuestro caminar.
Vamos
hundiendo en las palabras
las huellas de los labios
para poder besar
tiempos
futuros y anhelados,
de manos contra manos
izando la igualdad.
Somos
como la humilde adoba
que cubre contra el tiempo
la sombra del hogar.
Hemos
perdido nuestra historia
canciones y caminos
en duro batallar.
Vamos
a echar nuevas raíces
por campos y veredas,
para poder andar
tiempos
que traigan en su entraña
esa gran utopía
que es la fraternidad.
Somos
igual que nuestra tierra
suaves como la arcilla
duros del roquedal.
Hemos
atravesado el tiempo
dejando en los secanos
nuestra lucha total.
Vamos
a hacer con el futuro
un canto a la esperanza
y poder encontrar
tiempos
cubiertos con las manos
los rostros y los labios
que sueñan libertad.
Somos
como esos viejos árboles.
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J.A. Labordeta
jueves, 16 de septiembre de 2010
Egoismo versus solidaridad
Se nos llena la boca de bonitas declaraciones para hacernos solidarios con miles de causas por todo el mundo. La cosa no es tan sencilla cuando la realidad sobre la que tenemos que opinar es la más cercana, la de nuestra calle, nuestra manzana, nuestro barrio.
Esta forma de actuar ha dado lugar a una expresión y a un acrónimo en inglés. Me refiero al término NIMBY, y a su significado: “not in my back yard”. Ya es más que conocida su traducción al castellano: “no en mi patio trasero”.
Esto es lo que suele ocurrir con muchos ciudadanos ejemplares cuando se trata de aceptar que cerca de su casa se instale alguna institución dedicada a la prestación de servicios o asistencia a colectivos sociales desfavorecidos y/o marginados.
Desde hace varios meses, es lo que ocurre en Córdoba en la zona de Vistalegre en relación con la creación de una casa de acogida para enfermos mentales. Algunos vecinos de la zona han emprendido una cruzada contra la instalación de este servicio. Algunos de las “razones” que aducen son:
- “El fin de estas casas hogar es la integración social de los usuarios, enfermos con trastornos mentales y graves, esto implica que se producirá una interacción entre internos y los vecinos de la zona, la gran mayoría niños de corta edad, con los riesgos que ello conlleva”.
- “No somos ni insolidarios ni asociales, ni inhumanos; nuestro barrio está plenamente comprometido con diversas instituciones de fines sociales establecidas en la zona (ONCE, Fundación San Rafael...).
“Estimamos que hay otras posibles ubicaciones más idóneas para este tipo de actividad, (...)”
En resumidas cuentas, lo dicho más arriba: Sí, pero No en mi patio trasero. Todo cambiaría si estos vecinos tan insolidarios fueran los que tuvieran un familiar que sufriera una enfermedad mental. Entonces se les llenaría la boca de reivindicaciones para su integración, etc, etc.
Sólo quiero aprovechar este breve post para solidarizarme con los familiares y enfermos mentales y para mostrar mi acuerdo con la reciente declaración de la APDHA (Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía) de la que entresaco esta párrafo:- “Los argumentos utilizados por estos colectivos al manifestar su oposición (aumento de la inseguridad, peligrosidad de las personas enfermas, que no se han realizado “estudios epidemiológicos” previos a la aprobación del proyecto…) revelan un profundo desconocimiento de la realidad de las personas que padecen una enfermedad mental y contribuyen a la estigmatización de un sector social que debería ser objeto del apoyo y la solidaridad de todos/as, en aras de conseguir su inclusión y el máximo respeto a sus derechos como ciudadanos/as.”
¡Qué tristeza tanto egoismo!
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Esta forma de actuar ha dado lugar a una expresión y a un acrónimo en inglés. Me refiero al término NIMBY, y a su significado: “not in my back yard”. Ya es más que conocida su traducción al castellano: “no en mi patio trasero”.
Esto es lo que suele ocurrir con muchos ciudadanos ejemplares cuando se trata de aceptar que cerca de su casa se instale alguna institución dedicada a la prestación de servicios o asistencia a colectivos sociales desfavorecidos y/o marginados.
Desde hace varios meses, es lo que ocurre en Córdoba en la zona de Vistalegre en relación con la creación de una casa de acogida para enfermos mentales. Algunos vecinos de la zona han emprendido una cruzada contra la instalación de este servicio. Algunos de las “razones” que aducen son:
- “El fin de estas casas hogar es la integración social de los usuarios, enfermos con trastornos mentales y graves, esto implica que se producirá una interacción entre internos y los vecinos de la zona, la gran mayoría niños de corta edad, con los riesgos que ello conlleva”.
- “No somos ni insolidarios ni asociales, ni inhumanos; nuestro barrio está plenamente comprometido con diversas instituciones de fines sociales establecidas en la zona (ONCE, Fundación San Rafael...).
“Estimamos que hay otras posibles ubicaciones más idóneas para este tipo de actividad, (...)”
En resumidas cuentas, lo dicho más arriba: Sí, pero No en mi patio trasero. Todo cambiaría si estos vecinos tan insolidarios fueran los que tuvieran un familiar que sufriera una enfermedad mental. Entonces se les llenaría la boca de reivindicaciones para su integración, etc, etc.
Sólo quiero aprovechar este breve post para solidarizarme con los familiares y enfermos mentales y para mostrar mi acuerdo con la reciente declaración de la APDHA (Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía) de la que entresaco esta párrafo:- “Los argumentos utilizados por estos colectivos al manifestar su oposición (aumento de la inseguridad, peligrosidad de las personas enfermas, que no se han realizado “estudios epidemiológicos” previos a la aprobación del proyecto…) revelan un profundo desconocimiento de la realidad de las personas que padecen una enfermedad mental y contribuyen a la estigmatización de un sector social que debería ser objeto del apoyo y la solidaridad de todos/as, en aras de conseguir su inclusión y el máximo respeto a sus derechos como ciudadanos/as.”
¡Qué tristeza tanto egoismo!
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miércoles, 15 de septiembre de 2010
Semana Europea de la Movilidad (16 al 22 de septiembre): ¡MUÉVETE CON INTELIGENCIA Y VIVE MEJOR!
DECÁLOGO de propuestas para una movilidad más segura y saludable:
- OPTA POR DESPLAZARTE EN EL MODO MÁS SALUDABLE Y SEGURO QUE PUEDAS
- GENERA BUENOS HÁBITOS EN LOS NIÑOS
- EVITA EL USO DE ASCENSORES Y ESCALERAS MECÁNICAS
- ENGÁNCHATE AL TRANSPORTE PÚBLICO
- APUESTA POR EL COCHE COMPARTIDO
- COCHES MENOS CONTAMINANTES Y MÁS EFICIENTES.
- SI NECESITAS USAR EL COCHE PRIVADO, HAZLO DE FORMA RESPONSABLE, EFICIENTE Y SEGURA
- SI TIENES UNA EMPRESA O TRABAJAS PARA COLECTIVOS DE PERSONAS, ANÍMALOS A QUE SE DESPLACEN EN UN MODO AMBIENTALMENTE SOSTENIBLE Y SEGURO
- APOYA LAS INICIATIVAS DE DISEÑO DE REDES MALLADAS PARA LA BICI EN TU CIUDAD
- PARTICIPA Y ACÉRCATE A LAS ACTIVIDADES PROGRAMADAS POR EL MINISTERIO
DE MEDIO AMBIENTE, TU COMUNIDAD AUTÓNOMA O TU AYUNTAMIENTO DURANTE LA SEMANA EUROPEA DE LA MOVILIDAD
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movilidad
sábado, 21 de agosto de 2010
¿Qué valen los árboles?
Que quede claro que cuando digo valor no digo precio. En este mercantilizado sistema estamos demasiado habituados a confundir valor con precio. Si me refiero al valor del árbol, al valor de los árboles, quiero referirme a lo que suponen para nosotros, a lo que nos dan, incluso a lo que nos quitan.
Todo el mundo sabe que los árboles:
- purifican el aire fabricando oxígeno y eliminando CO2,
- actúan, según su disposición, como barreras contra el ruido,
- nos ayudan a ahorrar energía refrescando el ambiente en verano (según su tamaño se habla de una labor equivalente a hasta 30 aparatos de aire acondicionado),
- protegen del viento y del frío en el invierno, de la lluvia durante un aguacero,
- favorecen la creación de espacios íntimos protegiendo la privacidad de nuestras casas,
- nos reconcilian con la naturaleza
- crean, en definitiva, unas condiciones más naturales y favorables a la habitabilidad, a la sociabilidad. ¿Acaso no se está mucho mejor en una calle arbolada? ¿no se conversa y se vive mucho mejor bajo un árbol?
A pesar de todos estas cualidades, es harto frecuente comprobar cuan poco son valorados los árboles cuando su existencia entra en conflicto con “el cemento”. Todavía hay una gran cantidad de personas que creen que cualquier progreso, entendido como cemento, hormigón, asfalto, es más valioso que un árbol. Para ellos el hormigón vale mucho, un árbol no cuesta casi nada. Se planta cuando es pequeño y vale poco (quieren decir: cuesta poco) o incluso cuando es semilla (en ese momento no vale nada: no cuesta nada), y sólo es cuestión de esperar.
A menudo los ayuntamientos, por muchas razones, caen en esta misma actitud. La razón principal de ello no es otra que la comodidad. No creo que técnicos bien formados desconozcan todos esos valores de los árboles. Lo que ocurre es que para cualquier proyecto es siempre mucho más fácil hacer tabla rasa (en este caso talar) y poder comenzar desde cero, disponer de una blanca e inmacualda página en blanco.
Esta tendencia a la tabla rasa es algo que nos tienta a todos a menudo. Bregar con lo que hay, contemplar todo, conservar lo que haya que conservar y tener que buscar soluciones complejas da mucho trabajo. Por eso es tan frecuente que arquitectos, ingenieros, etc, tracen sus líneas sobre los planos, hagan dibujos perfectos y luego trasladen a los operarios esta orden: “lo que esté fuera de estas lineas, se elimina”.
Los vecinos de mi calle nos hemos rebelado contra ello. Sabemos, por supuesto, que sólo se trata de una pequeña revuelta que en sus efectos no cambiará el balance global de CO2 ni afectará al imparable (al parecer) cambio climático. Pero sí que va a afectar, y mucho, al ambiente en nuestra calle, al lugar donde vivimos.
El jueves 18 de agosto a las 8 de la mañana se presentaron en la calle Marquesa de Valdeiglesias los operarios de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Córdoba con sus motosierras y demás instrumentos. Mientras los vecinos limpiábamos nuestras legañas, talaron, cortaron e hicieron cachitos dos estupendos plátanos de sombra de unos 40 años de vida. Pero cuando pararon a desayunar ya se había organizado espontáneamente nuestra respuesta. Un grupo, muy reducido en un principio, pero por lo mismo, muy decidido, nos encadenamos al tercero de los árboles que pretendían talar. Lo que pasó a continuación durante esa mañana y la de ayer viernes ya está haciendo historia en esta amodorrada ciudad. Lo podéis ver en los enlaces que os pongo más abajo.
Por ahora hemos conseguido que la tala se pare, y que el concejal de Medio Ambiente se haya comprometido a estudiar con técnicos de EMACSA (la empresa de aguas responsable de la zanja que se está abriendo en la calle y origen del conflicto) y de Parques y Jardines, una nueva solución para nuestra calle que salve el máximo número posible de árboles, y que en todo caso el proyecto de sustitución de esta especie por otra sea abordado a largo plazo de tal manera que no nos quedemos sin árboles de sombra en ningún momento.
No sé cómo acabará todo esto, pero ahora mismo, al día de hoy, me siento muy contento porque he comprobado cómo la acción decidida de unos pocos puede dar bonitos frutos.
Dicen que otro mundo es posible. Aquí en Córdoba es ese precisamente un lema que gusta repetir a estos que gobiernan nuestra ciudad, aunque son ellos los que constantemente se encargan de hacernos perder todas las ilusiones.
En cualquier caso tengo muy claro que conseguir que el mundo sea mejor depende de lo que hacemos y dejamos de hacer. Por lo que a mí me toca, de lo que hago y de lo que dejo de hacer. El pasado jueves, fue espontáneo, no planificado, pero no pude dejar de atarme a un árbol (que habría corrido la misma suerte de este que aquí veis) para intentar mantener un poco de sombra sobre este trocito de mundo donde yo vivo.
Enlaces:
Noticia viernes 20 en diario CÓRDOBA :
Tres vecinos se encadenan a un árbol para impedir que sea talado
Noticia viernes 20 en El DÍA de Córdoba
Los vecinos de Fleming se atan a varios árboles para impedir su tala
Noticia viernes 20 en ABC de Córdoba
No sin mis árboles
Noticia sábado 21 en diario CÓRDOBA
Los vecinos logran el ´indulto´ de algunos árboles de Fleming
Noticia sábado 21 en EL DÍA de Córdoba
Emacsa estudia el plan de actuación en Fleming para reducir la tala de árboles
Noticia sábado 21 en ABC de Córdoba
El alcalde justifica la tala de árboles por el riesgo de caídas
Todo el mundo sabe que los árboles:
- purifican el aire fabricando oxígeno y eliminando CO2,
- actúan, según su disposición, como barreras contra el ruido,
- nos ayudan a ahorrar energía refrescando el ambiente en verano (según su tamaño se habla de una labor equivalente a hasta 30 aparatos de aire acondicionado),
- protegen del viento y del frío en el invierno, de la lluvia durante un aguacero,
- favorecen la creación de espacios íntimos protegiendo la privacidad de nuestras casas,
- nos reconcilian con la naturaleza
- crean, en definitiva, unas condiciones más naturales y favorables a la habitabilidad, a la sociabilidad. ¿Acaso no se está mucho mejor en una calle arbolada? ¿no se conversa y se vive mucho mejor bajo un árbol?
A pesar de todos estas cualidades, es harto frecuente comprobar cuan poco son valorados los árboles cuando su existencia entra en conflicto con “el cemento”. Todavía hay una gran cantidad de personas que creen que cualquier progreso, entendido como cemento, hormigón, asfalto, es más valioso que un árbol. Para ellos el hormigón vale mucho, un árbol no cuesta casi nada. Se planta cuando es pequeño y vale poco (quieren decir: cuesta poco) o incluso cuando es semilla (en ese momento no vale nada: no cuesta nada), y sólo es cuestión de esperar.
A menudo los ayuntamientos, por muchas razones, caen en esta misma actitud. La razón principal de ello no es otra que la comodidad. No creo que técnicos bien formados desconozcan todos esos valores de los árboles. Lo que ocurre es que para cualquier proyecto es siempre mucho más fácil hacer tabla rasa (en este caso talar) y poder comenzar desde cero, disponer de una blanca e inmacualda página en blanco.
Esta tendencia a la tabla rasa es algo que nos tienta a todos a menudo. Bregar con lo que hay, contemplar todo, conservar lo que haya que conservar y tener que buscar soluciones complejas da mucho trabajo. Por eso es tan frecuente que arquitectos, ingenieros, etc, tracen sus líneas sobre los planos, hagan dibujos perfectos y luego trasladen a los operarios esta orden: “lo que esté fuera de estas lineas, se elimina”.
Los vecinos de mi calle nos hemos rebelado contra ello. Sabemos, por supuesto, que sólo se trata de una pequeña revuelta que en sus efectos no cambiará el balance global de CO2 ni afectará al imparable (al parecer) cambio climático. Pero sí que va a afectar, y mucho, al ambiente en nuestra calle, al lugar donde vivimos.
El jueves 18 de agosto a las 8 de la mañana se presentaron en la calle Marquesa de Valdeiglesias los operarios de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Córdoba con sus motosierras y demás instrumentos. Mientras los vecinos limpiábamos nuestras legañas, talaron, cortaron e hicieron cachitos dos estupendos plátanos de sombra de unos 40 años de vida. Pero cuando pararon a desayunar ya se había organizado espontáneamente nuestra respuesta. Un grupo, muy reducido en un principio, pero por lo mismo, muy decidido, nos encadenamos al tercero de los árboles que pretendían talar. Lo que pasó a continuación durante esa mañana y la de ayer viernes ya está haciendo historia en esta amodorrada ciudad. Lo podéis ver en los enlaces que os pongo más abajo.
Por ahora hemos conseguido que la tala se pare, y que el concejal de Medio Ambiente se haya comprometido a estudiar con técnicos de EMACSA (la empresa de aguas responsable de la zanja que se está abriendo en la calle y origen del conflicto) y de Parques y Jardines, una nueva solución para nuestra calle que salve el máximo número posible de árboles, y que en todo caso el proyecto de sustitución de esta especie por otra sea abordado a largo plazo de tal manera que no nos quedemos sin árboles de sombra en ningún momento.
No sé cómo acabará todo esto, pero ahora mismo, al día de hoy, me siento muy contento porque he comprobado cómo la acción decidida de unos pocos puede dar bonitos frutos.
Dicen que otro mundo es posible. Aquí en Córdoba es ese precisamente un lema que gusta repetir a estos que gobiernan nuestra ciudad, aunque son ellos los que constantemente se encargan de hacernos perder todas las ilusiones.
En cualquier caso tengo muy claro que conseguir que el mundo sea mejor depende de lo que hacemos y dejamos de hacer. Por lo que a mí me toca, de lo que hago y de lo que dejo de hacer. El pasado jueves, fue espontáneo, no planificado, pero no pude dejar de atarme a un árbol (que habría corrido la misma suerte de este que aquí veis) para intentar mantener un poco de sombra sobre este trocito de mundo donde yo vivo.
Enlaces:
Noticia viernes 20 en diario CÓRDOBA :
Tres vecinos se encadenan a un árbol para impedir que sea talado
Noticia viernes 20 en El DÍA de Córdoba
Los vecinos de Fleming se atan a varios árboles para impedir su tala
Noticia viernes 20 en ABC de Córdoba
No sin mis árboles
Noticia sábado 21 en diario CÓRDOBA
Los vecinos logran el ´indulto´ de algunos árboles de Fleming
Noticia sábado 21 en EL DÍA de Córdoba
Emacsa estudia el plan de actuación en Fleming para reducir la tala de árboles
Noticia sábado 21 en ABC de Córdoba
El alcalde justifica la tala de árboles por el riesgo de caídas
miércoles, 4 de agosto de 2010
Planeta enfermo y alternativa
El mundo está sufriendo de fiebre debido al cambio climático, y la enfermedad es el modelo de desarrollo capitalista
Evo Morales, presidente de Bolivia, septiembre de 2007
Se está moviendo la cosa en España. Se habla en estos días de la puesta en marcha de un proyecto político consistente en la creación de un nuevo partido verde, o más en concreto de la reunión en un bloque común de todos los partidos y movimientos verdes existentes en la actualidad.
La configuración de una nueva y única formación verde en España está cada vez más cerca, y parece que lo puede hacer en torno a la figura de Juan López de Uralde, hasta ahora director de Greenpeace.
La Coordinadora Verde, que desde 2008 lleva autodefiniéndose como la plataforma de unidad de las bases de las distintas sensibilidades verdes, al igual que López de Uralde, promueve un modelo similar al de la confederación francesa Europe Écologie, dirigida por el líder ecologista europeo Daniel Cohn-Bendit.
¿Pasará como con Mendiluce? ¿Será este proyecto flor de un día?
Para reflexionar un poco sobre el ecosocialismo, reproduzco un breve fragmento de la Declaración Ecosocialista de Belem, del año pasado, y os animo a leerla completa. Se hace en unos minutos
La elección de la humanidad
La humanidad se enfrenta hoy a una dura opción: ecosocialismo o barbarie.
No necesitamos más pruebas de la barbarie del capitalismo, el sistema parasitario que explota a la humanidad y a la naturaleza por igual. Su único motor es el imperativo del beneficio y, por tanto, la necesidad de constante crecimiento.
Crea de forma derrochadora productos innecesarios, malgastando los recursos limitados del medio ambiente y devolviéndole al mismo tan sólo toxinas y contaminantes. Bajo el capitalismo, la única medida de éxito es cuanto más se vende cada día, cada semana, cada año implicando la creación de enormes cantidades de productos que son directamente perjudiciales para los seres humanos y la naturaleza, mercancías que no pueden ser producidas sin la propagación de enfermedades, la destrucción de los bosques que producen el oxígeno que respiramos, la demolición de los ecosistemas y el tratamiento de nuestra agua, aire y suelo como las cloacas para la eliminación de residuos industriales.
La necesidad capitalista de crecimiento existe en todos los niveles, desde la empresa individual al sistema en su conjunto. El hambre insaciable de las corporaciones se ve facilitada por la expansión imperialista en busca del acceso cada vez mayor a los recursos naturales, la mano de obra barata y nuevos mercados. El capitalismo ha sido siempre ecológicamente destructivo, pero en nuestro tiempo las agresiones a la tierra se han acelerado. El cambio cuantitativo está dando paso a la transformación cualitativa, conduciendo al mundo a un punto de inflexión, al borde del desastre. Un creciente cuerpo de investigación científica ha identificado muchas formas en que los pequeños aumentos de temperatura podrían desencadenar efectos irreversibles y galopantes -como el rápido deshielo de la placa de hielo de Groenlandia o la liberación de metano enterrados en el permafrost y debajo de los océanos- que harían el catastrófico cambio climático inevitable.
(...)
Texto completo de la DECLARACIÓN ECOSOCIALISTA DE BELEM
(enero-2009)
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ecosocialismo,
López de Uralde
domingo, 1 de agosto de 2010
Saber mentir
¿Es bueno saber mentir? ¿Es imprescindible mentir alguna vez?
La casualidad me ha hecho ver casi seguidas dos películas que me han dado a pensar sobre esta cuestión. La primera la vi hace un par de noches en el cine de verano. (Por cierto, en Córdoba el cine de verano sí que debería ser declarado Bien de Interés Cultural y establecerse alguna fórmula de protección para que no desaparezca ninguno más de los cuatro cines que aún nos quedan). El título de esta primera película a la que me refiero es “La vida privada de Pippa Lee”. Su directora, Rebecca Muller, y la actriz principal Robin Wright Penn a quien yo conocía por su intervención en “Nueve vidas” de Rodrigo García.
A lo que voy; en esta película hay un momento en que el personaje femenino principal está manteniendo una conversación tipo “primeras confesiones” con un chico bastante más joven que ella (papel que desempeña Keanu Reeves) y le pregunta por cuáles son sus defectos. Éste permanece callado con una mirada un tanto misteriosa, o también quizás como de haber sido pillado in-fraganti. Tras estos segundos de expectación ella dice; “ya sé, no sabes mentir”.
La otra película la vi al día siguiente en la tele. Su título: ”La prueba” (The recruit). En ella intervienen Al Pacino, cuyo papel es el de una especie de entrenador de la CIA, y Collin Farrel, que hace de agente en formación. Durante toda la peli se habla frecuentemente del arte de mentir. Se repite a menudo la expresión “nada es lo que parece”, o más claramente aún: “recuerda que nada es lo que parece”.
Es verdad que la mentira en esta película es una mentira muy profesional, es la mentira que debe aprender a dominar el agente de la Cía, la mentira del espía. Pero también durante el desarrollo de la historia se hace importante la práctica de una mentira más personal, una mentira relacionada con los sentimientos. Y es que el argumento quiso que dos agentes en formación, hombre y mujer, además de enamorarse recíprocamente, sean manipulados por sus jefes para que desconfien el uno del otro y cada uno crea que es el otro quien miente.
Es una cuestión sobre la que he pensado en bastantes ocasiones a lo largo de mi vida, y es que si es cierto que la mentira es una arte, yo sólo he aprendido, y con mucho esfuerzo, lo básico para sobrevivir. Ya deberíais saber los que me seguís que me considero, al menos en un cierto sentido, un idealista empedernido. Que creo, quizás indebidamente, en el poder siempre benefactor y sanador de la verdad. Por ejemplo, respecto a mí, siempre preferiré que se me diga la verdad cruda antes que una mentira piadosa.
Desgraciadamente también he aprendido que no se puede ir por este mundo siempre a pecho descubierto, y que si no aprendes a mentir un mínimo, serás demasiado frágil para el juego. La clave está en controlar ese mínimo, y en poner a trabajar, siempre que se pueda, a la verdad sanadora.
Opino, efectivamente, que la verdad nos hace libres, y que como canta Atahualpa Yupanki, ... nos entra al corazón, se queda y no se va más.
Atahualpa Yupanqui - La pura verdad
(última canción que grabó)
La casualidad me ha hecho ver casi seguidas dos películas que me han dado a pensar sobre esta cuestión. La primera la vi hace un par de noches en el cine de verano. (Por cierto, en Córdoba el cine de verano sí que debería ser declarado Bien de Interés Cultural y establecerse alguna fórmula de protección para que no desaparezca ninguno más de los cuatro cines que aún nos quedan). El título de esta primera película a la que me refiero es “La vida privada de Pippa Lee”. Su directora, Rebecca Muller, y la actriz principal Robin Wright Penn a quien yo conocía por su intervención en “Nueve vidas” de Rodrigo García.A lo que voy; en esta película hay un momento en que el personaje femenino principal está manteniendo una conversación tipo “primeras confesiones” con un chico bastante más joven que ella (papel que desempeña Keanu Reeves) y le pregunta por cuáles son sus defectos. Éste permanece callado con una mirada un tanto misteriosa, o también quizás como de haber sido pillado in-fraganti. Tras estos segundos de expectación ella dice; “ya sé, no sabes mentir”.
La otra película la vi al día siguiente en la tele. Su título: ”La prueba” (The recruit). En ella intervienen Al Pacino, cuyo papel es el de una especie de entrenador de la CIA, y Collin Farrel, que hace de agente en formación. Durante toda la peli se habla frecuentemente del arte de mentir. Se repite a menudo la expresión “nada es lo que parece”, o más claramente aún: “recuerda que nada es lo que parece”.
Es verdad que la mentira en esta película es una mentira muy profesional, es la mentira que debe aprender a dominar el agente de la Cía, la mentira del espía. Pero también durante el desarrollo de la historia se hace importante la práctica de una mentira más personal, una mentira relacionada con los sentimientos. Y es que el argumento quiso que dos agentes en formación, hombre y mujer, además de enamorarse recíprocamente, sean manipulados por sus jefes para que desconfien el uno del otro y cada uno crea que es el otro quien miente.
Es una cuestión sobre la que he pensado en bastantes ocasiones a lo largo de mi vida, y es que si es cierto que la mentira es una arte, yo sólo he aprendido, y con mucho esfuerzo, lo básico para sobrevivir. Ya deberíais saber los que me seguís que me considero, al menos en un cierto sentido, un idealista empedernido. Que creo, quizás indebidamente, en el poder siempre benefactor y sanador de la verdad. Por ejemplo, respecto a mí, siempre preferiré que se me diga la verdad cruda antes que una mentira piadosa.
Desgraciadamente también he aprendido que no se puede ir por este mundo siempre a pecho descubierto, y que si no aprendes a mentir un mínimo, serás demasiado frágil para el juego. La clave está en controlar ese mínimo, y en poner a trabajar, siempre que se pueda, a la verdad sanadora.
Opino, efectivamente, que la verdad nos hace libres, y que como canta Atahualpa Yupanki, ... nos entra al corazón, se queda y no se va más.
Atahualpa Yupanqui - La pura verdad
(última canción que grabó)
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Atahualpa Yupanki,
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jueves, 24 de junio de 2010
Ciencia versus Tecnología

Me gusta el diario Público. Creo que es un periódico que ayuda a construir tanto el conocimiento en general como el pensamiento crítico en particular. En sus páginas nunca ha habido espacio, por ejemplo, para la usual sección de horóscopos presente en la mayoría de otros periódicos.
Algunos pensarán que se trata sólo de un poco de divertimento al que no se le debe dar mayor importancia. No opino así. Ese juego con el pensamiento mágico y la superstición sólo ayuda a mantener lo irracional en nuestro pensamiento.
Me gusta también “el Público” porque, a diferencia de otros diarios, mantiene desde su fundación una sección fija relativamente importante dedicada a la Ciencia, sección que cuenta con colaboradores habituales de la talla de Delibes (hijo), Bermúdez de Castro, Carlo Frabetti, etc.
Yo sé que cada uno tiene sus preferencias al leer un periódico. Hay por ejemplo quien aterriza directamente en las páginas de Deportes (no sabría explicar por qué, pero hace muchos años que yo perdí todo interés en esta materia; por cierto ¿cómo va el mundial? Ni se os ocurra responder).
Hay otros que buscan rápidamente en el periódico las páginas de Economía, Dinero, etc (tampoco es mi caso; confieso mi usual falta de interés por esta sección). Y hay otros, en fin, que van a Internacional, a Política, al Tiempo... o al Crucigrama. Allá cada uno. En mi caso, no es que sean las primeras páginas que visito, pero cuando compro “el Público”, no dejo de leer los interesantes artículos de la sección de Ciencia. Creo que aprendo mucho: sobre el universo, sobre la Tierra, sobre el humán, sobre mil cosas.
Quiero hoy hablar aquí de unas reflexiones suscitadas a cuento de la columna del día 20 de Carlo Frabetti en este diario. Su título: "¿Qué es la teconología?”. En este breve artículo venía a decir Frabetti que Ciencia y Tecnología son lo mismo. Probablemente la brevedad del texto no le permitió desarrollar debidamente todo lo que quería decir. Estoy seguro de que este hombre, que entre otras muchas actividades se dedica a la divulgación científica, sabe mucho más que yo de todo esto. Pero no lo entendí, o en relación con lo que entendí, no estoy de acuerdo.
Decía él que “La ciencia y la tecnología no se pueden definir por separado porque no son cosas separadas ni separables”, aunque afirmaba más adelante, en la misma frase, que son: “aspectos complementarios de un mismo proceso”.
Está claro que el avance de la ciencia actual requiere cada vez más de la tecnología, tecnología que se ha desarrollado precisamente gracias a los avances de la ciencia. Me refiero, claro está, a todo el aparataje: informático, aeroespacial, biogenética, CERN, etc, etc, etc. Pero al margen de su connatural imbricación, yo opino que Ciencia y Tecnología son dos cosas bien diferentes. Tan diferentes que, por ejemplo, yo nunca he tenido ninguna duda sobre la necesidad y conveniencia del avance de la Ciencia en todos los sentidos. Albergo en cambio muchas dudas sobre que el progreso tecnológico, cualquier progreso tecnológico, sea siempre deseable.
La ciencia nos ha permitido saber mucho sobre la resistencia de los materiales, la plasticidad de algunas estructuras constructivas, etc, pero ¿es necesario construir torres tan elevadas como la última de Dubai sólo porque sabemos hacerlo?La ciencia nos ha desentrañado la estructura y el comportamiento del núcleo atómico, pero ¿fue necesario construir bombas atómicas (y si me apuran, centrales nucleares) sólo porque sabemos hacerlo? También podemos, o podremos en breve, clonar personas: ¿será bueno hacerlo?
Son sólo tres ejemplos, y no sé si muy bien emplazados, pero a lo que voy es que creo que a la Ciencia hay que despejarle todos los obstáculos y estar siempre abiertos a lo que nos descubra. Esa apertura de nuestra mente será una medida de nuestra grandeza. A la Tecnología en cambio, habría que atarla corto (si eso es posible) por el daño tan tremendo que puede hacer a la Humanidad.
Quizás todo esto no es más que una prueba más de mi pesimismo ontológico (y al hilo de esto, aprovecho para homenajear al gran pesimista utópico fallecido recientemente que fue José Saramago).
En fin ¿qué opináis vosotros de la Ciencia? ¿y de la Tecnología? Este blog está abierto 24 horas (menos cuando falla blogger, como fue el caso ayer miércoles cuando debía haber subido esta entrada).
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Carlo Frabetti,
Ciencia vs Tecnología
domingo, 20 de junio de 2010
¿Hasta cuándo la impunidad?
Es probable que lo hayais visto en algún otro lugar. No obstante, aquí os lo dejo.
Se trata de un video de 9 minutos que ha elaborado la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica.
Información recibida vía Rincón Solidario de IES Gran Capitán
Se trata de un video de 9 minutos que ha elaborado la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica.
Información recibida vía Rincón Solidario de IES Gran Capitán
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Memoria histórica
lunes, 14 de junio de 2010
El humán; ¿un nuevo dios?

He concluido recientemente la lectura de un libro interesantísimo con motivo de mi participación, que ya conocéis, en el club de lectura de ensayo de la biblioteca. Su título es “La naturaleza humana” de Jesús Mosterín, y recomiendo vivamente su lectura.
Mosterín es presentado como un filósofo, pero este libro no es de filosofía; más bien de ciencia. Por supuesto no quiero decir con ello que la filosofía no sea científica.
Lo que se propone este libro es, como su título índica, presentarnos cuál es, a la luz del conocimiento que las distintas ramas de la ciencia han alcanzado al día de hoy (particularmente en los últimos tiempos la biología, la genética y la neurología), cuál es digo, la mejor definición sobre lo que es la naturaleza humana. Es decir, qué es el “humán” (término, que sabiamente es propuesto por el autor en lugar del mal utilizado en castellano “hombre”) y cual es su verdadero lugar y relación con otras especies.
El libro nos habla de la evolución, y nos deja bien claro que no se trata ya de una “teoría de la evolución” sino que hay un largo listado de evidencias científicas que demuestran cómo la vida emprendió hace varios miles de millones de años un proceso de progresión y complicación que ha desembocado, en un extremo de una de las miles de ramas de su árbol, en la especie humana.
También habla Mosterín de biología, mucha biología, de genética, bastante genética, y habla de lenguaje, y cultura, y comportamiento sexual, etc. Y como digo, para mí, con el resultado de un libro magnífico.
Pero hete aquí que de lo que quiero hablar es de un capítulo, hacia el final del libro, que me ha provocado grandemente, y que después de varios días y segunda lectura, sigo sin poder asumir. El capítulo se titula “Reproducción y Eugenesia” y estoy en profundo desacuerdo con la postura del autor.
Para comprender su postura, reproduzco literalmente algunas de sus frases:
- “Frente al control de la natalidad, que tiene como meta el control cuantitativo de la reproducción, la eugenesia pretende más bien su control cualitativo”
- “La eugenesia es la manipulación de la reproducción humana con el objetivo de obtener buenos nacimientos, es decir, nacimientos de crías que incorporen ciertas características hereditarias consideradas deseables, como la salud y la inteligencia, y eviten otras claramente indeseables, como la imbecilidad, la tendencia criminal o la enfermedad congénita grave”
Más adelante, nos deja clara cuales son las diferencias entre la eugenesia totalitaria (practicada por los gobiernos) y la eugenesia liberal (practicada por los individuos), y las diferencias entre la eugenesia negativa y la eugenesia positiva , que no se refieren, por supuesto, a juicios de valor por su parte, sino al tipo de objetivo buscado. La eugenesia negativa sería la que se realiza cuando se deshechan embriones con enfermedades graves, como por ejemplo el sindrome Down, etc. También la que valiéndose de técnicas de ingeniería genética y el trabajo con células madre está resolviendo problemas con enfermedades hereditarias que no tienen otra cura (por mi parte nada que objetar a este grupo de prácticas negativas). La eugenesia positiva es la que busca, no ya desechar enfermedades o malformaciones, sino potenciar cualidades y propiedades deseables.
Reproduzco de nuevo a Mosterín:
- “La ingeniería genética permitirá a la larga introducir en el genoma de nuestros descendientes genes que confieran inmunidad frente a enfermedades temibles o desagradables e incluso genes que potencien propiedades deseables como el vigor, la agilidad, la inteligencia o la memoria”
- “Es probable que en el futuro se desarrollen técnicas para interferirse en el zigoto, añadiéndole artificialmente genes que compensen sus carencias previamente detectadas”
Mosterín, que se muestra en todo momento bastante honrado (lo mismo que yo pretendo en estos momentos) se hace eco de algunas posiciones contrarias a esta eugenesia positiva. Singularmente recoge sobre todo dos, que son la de F. Fukuyama (mira por donde, nunca pude imaginar que iba a coincidir en algo con este hombre) y la de J.Habermas.
Me centro en este último, que definió su postura en este asunto en una obra titulada “El futuro de la naturaleza humana: ¿hacia una eugenesia liberal?”. No lo he leído pero lo intentaré en el futuro. En cualquier caso, y según la cita del propio Mosterín, dice Habermas: “el hecho de que la fecundación se produzca al azar y no pueda ser influida ni manipulada, la falta de disponibilidad del propio inicio, es la base de nuestra autoconciencia como individuos morales, responsables e iguales. La ingeniería genética eugenésica introduciría una asimetría entre los manipuladores (los padres) y los manipulados (los hijos) e incluso difuminaría la distinción entre sujeto y objeto”.
Creo que el error de algunos científicos es que, habiendo quedado ya completamente despejado el olimpo de todo tipo de dioses, han visto hueco para convertir al humán en una nueva especie de dios capaz de recrearse a sí mismo, no a su imagen y semejanza, sino según su deseo y conveniencia (incluso interés).
Yo no creo que el hombre deba jugar a eso, y estoy con Habermas en que debemos conservar clara, por ahora, la distinción entre lo que somos cuando somos sujeto, y lo que somos cuando somos objeto. Y esto me lleva a recordar otro tema sobre el que algún día volveré en este blog: me refiero al asunto de la conciencia, de la “yoidad”, pero lo dejo para otra entrada, que esta ya pasa del folio.
PD: espero sobre todo, los comentarios de mi buen amigo Behavi, que tiene ya por méritos propios reservada una silla en esta mesa, y que, por otra parte, sabe de estos temas bastante más que yo.
viernes, 11 de junio de 2010
Acepto la rebaja de un 5% de mi sueldo
A cuento del asunto de la reducción de sueldo para los funcionarios, quiero hacer aquí públicas unas reflexiones que hice antes en otro lugar.
Quiero dejar claro que no estoy en contra de que me rebajen un 5% el sueldo. A pesar de ello, y aunque pueda parecer contradictorio, hice huelga el pasado martes 8 de junio. En cambio tengo compañeros radicalmente en contra de que le toquen el sueldo pero que no hicieron huelga (probablemente para que precisamente no se lo tocaran descontándole, lógicamente, el dinero correspondiente a un día de huelga).
En fin, que hice huelga, pero acepto renunciar a un 5% de mi sueldo ¿por qué? porque soy solidario; así entiendo yo la solidaridad. En cierto modo tengo que aceptar que soy un privilegiado: tengo sueldo fijo, y no me pagan mal. Soy consciente de que hay mucha gente (mucha, muchísima) que vive peor que yo, y creo que puedo soportar, si eso va a servir para remediarlo en algo, ganar un 5% menos.
Ahora bien, como digo, hice huelga, ¿por qué? porque contra lo que protesto es contra la cobardía de estos gobernantes (aunque tengo muy muy claro que otros serían peores) que no meten mano como debían a los causantes de esta crisis, la banca, el capital, los ricos de este mundo.
Creo que:
- hay que aumentar los impuestos (y si a mi me toca un poco más, lo aceptaré) para que paguen mucho más lo que más tienen.
- hay que poner impuestos a las transacciones financieras (especulativas casi todas últimamente desde que el sistema capitalista ha dejado de ser productivo para ser especulativo)
- hay que poner un límite al sueldo de ejecutivos y brokers de la bolsa, y fijarles unos principios de responsabilidad penal por lo que hacen (a menudo hundir empresas y/o países por obtener fáciles beneficios a través del movimiento de grandes capitales)
- hay que hacer un largo etcétera, que incluye... CAMBIAR EL SISTEMA
Por todo ello hice huelga, no porque no esté dispuesto a ceder un 5% de mi sueldo, porque sí lo estoy, porque soy un privilegiado.
Y creo que la mayoría de los que vais a leer esto, TAMBIÉN LO SOIS.
Pensad en ello
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